viernes, 28 de octubre de 2011

NO ME SALEN LAS CUENTAS...

El cabrón de Otegi

No se sorprendan. Va a pasar. Aceptémoslo. ETA ha ganado. Nos quieren hacer creer lo contrario. Que pensemos que “hemos infligido una derrota definitiva al terrorismo”, que “les hemos quitado las bombas”, como decía Rubalcaba, o que “no hay nadie que no pueda alegrarse  del comunicado” que dio la banda asesina hace unos días (esto último lo decía Rajoy, sí...). Quienes hablan de hacer concesiones a los asesinos son descritos como dialogantes, buscadores de la paz y hasta de la felicidad. Gente con “altura de miras” es la expresión hortera de moda. Personas responsables, por tanto. Los que nos negamos a tragar con esta rendición (la nuestra ante la ETA) somos, en cambio, tachados de “insaciables”, de “ultras”, de antidemócratas...



Con un comunicado de “cese definitivo de la actividad armada” ETA ha puesto broche de oro a su estrategia escrita a base de muertos, terror, chantaje, fanatismo y cobardía que comenzó hace ya más de 50 años. Les ha salido bien. Sus presos ven que su tiempo entre rejas ha valido la pena. Los que les esperan fuera quedarán impunes y acabarán los tiros en la nuca, pues todas sus aspiraciones habrán sido colmadas.

858 personas de todas partes de España son testigos, desde algún lugar, de este despropósito que va tomando fuerza. Los medios españoles afines al Gobierno (por no decir cosas peores) rebajan el número de víctimas en un intento patético por lavar la imagen de nuestros propios verdugos. 829, dicen. Alguno me espetará que qué más da, que son muchos de todos modos. Sí, son muchos sean 29 más o 29 menos. Pero no estamos contando asistentes a un concierto, coño. Estamos contando muertos. Contando historias de vidas arrancadas por los asesinos, de familias que han sufrido y siguen sufriendo por la pérdida de sus seres queridos.

QUIERO QUE ME SALGAN LAS CUENTAS cuando multiplique a cada víctima por la suma de sus padres, sus hijos, su abuela, sus tíos y primos, y los vecinos con los que más relación tenía. Sin olvidar a su amigo de la infancia y sus compañeros de trabajo que tanto aprecio le tenían. QUIERO QUE ME SALGAN LAS CUENTAS cuando esa cifra se convierta en unos 45.000 directamente afectados por la muerte de tantos inocentes. Me quedo corto, pues son más, pero no dejaré que ningún interesado me acuse de exagerar.

El caso es que unas 45.000 personas de entre una población de 40 y pico millones representa, aproximadamente, el 0,1% de todos los españoles. O lo que es lo mismo, que a uno de cada 1000 españoles le han destrozado la vida en mayor o menor medida. A algunos por completo.  Por no hablar de los heridos. Qué narices, hablemos de los heridos. De a la que le segaron las piernas, le cortaron un brazo, le dejaron sin ojo o se le quemó la cara. Vayan sumando. Porque todos esos han perdido. Todos esos hemos perdido o estamos a punto. Y no ha servido para nada.

A las víctimas no las quieren ver los políticos ni en pintura. Le estorban, por supuesto, al PSOE; mas, desgraciadamente, a buena parte de la plana mayor del PP, también. La hipotética próxima manifestación del Partido Popular en favor de las víctimas me recuerda inevitablemente a la décima copa de Europa que todo el madridismo ansía. Todos (en ese caso los madridistas) esperan que esa temporada que comienza se consiga de una vez, que ya es hora. Pero van sucediéndose los años y seguimos igual. Con el PP ocurre tres cuartos de lo mismo. Empiezo enero albergando esperanzas de ver a un Rajoy mucho más Mayor. Para cuando nos adentramos en el mes de diciembre, al más que probable próximo presidente de España sólo le noto más viejo. Y me fastidia. 

Os diré lo que ha sucedido. Por si aún no le ha quedado claro a estas alturas a algún despistado que andaba leyendo el artículo por encima. Nos encontramos en el minuto 85 de partido. ETA va 1-0, gol marcado de penalti injusto y, además, el árbitro está de su parte.

Los conocidos como “a cara descubierta” estamos en serios apuros. El técnico no cuenta ya con todos sus hombres sobre el campo. Por lo visto, dos o tres han sido expulsados por pérdida de tiempo, indumentaria no reglamentaria y alguno se ha encarado con algún encapuchado tras haberle amenazado este último de muerte. El que profirió esas amenazas no recibió ni amarilla. ¡Lo del árbitro es un escándalo! Por si fuera poco, una parte considerable de nuestra afición nos pita e increpa sin cesar. Que si tuercebotas, que si prepotentes. Un sinfín de disparates. Sólo tenemos a favor un elemento que jamás nos ha abandonado hasta la fecha: la épica. Nuestro equipo, a lo largo de su historia, ha aprendido a lograr triunfos memorables, a golpe de remontadas gloriosas.

Mañana a las 13:00 en la Plaza de la República Dominicana, en Madrid, nos juntamos con las víctimas (convoca Voces contra el Terrorismo). Salimos a la calle con ellas, como debe ser.  Si crees, como reza la primera línea de este artículo, que ETA ya se ha salido con la suya y que el proceso de independencia del País Vasco está pactado y es inevitable; si piensas que las bombas etarras han conseguido el efecto deseado, probablemente no vendrás mañana. 

Sin embargo, si tirar la toalla no va contigo; si quieres defender hasta el último aliento los valores en los que crees; si no vas a tolerar que unos asesinos dicten cuál es el futuro de una parte de tu país y, por consiguiente, del país entero; y, por último, si te repugna que encima te vendan la derrota de la democracia como un triunfo de la sociedad española, entonces allí te espero. No tienes excusa. 



"FRENTE A LA IMPUNIDAD, JUSTICIA"