viernes, 4 de noviembre de 2011

Sobre la Memoria Histórica

Hoy, me inicio en mi andadura de opinión en este blog sobre temas políticos con un tema candente en la actualidad española, que está abriendo muchas heridas que se creían cicatrizadas hace tiempo: la memoria histórica.

Desde la aparición del “nuevo socialismo” zapateril, se perfiló la recuperación de la “memoria histórica” (que yo creo más bien “alzheimer histórico”) como uno de los puntos fuertes de la política unilateral del nuevo gobierno socialista.



Aprobando una ley arrogante, que volvía a levantar las ampollas cerradas años atrás, cuando la vieja guardia socialista de González, Guerra y compañía, en conjunto con el resto de diputados, aprobaron la ley de punto final, por la que se intentaba olvidar todo lo ocurrido antes de la transición. El odio volvía a flor de piel.

El recordar a los familiares fusilados años atrás, que hace daño incluso a las mismas personas que reclamaban el derecho de desenterrar a sus fallecidos, cuánto más a la gran cantidad de jóvenes que no conocíamos estas páginas escritas con sangre en nuestra historia, y que nos hace  mirar con recelo a los que un día mataron a los nuestros, pero ellos se dan el aire de víctimas de la democracia.

Pero la clave no está ahí. El problema fundamental es la manera discriminatoria en que se ha tratado a las víctimas de la república, que también han intentado conseguir las subvenciones estatales (en tiempos de crisis, eso ya es otro tema que intentaré abordar) para poder llevar a sus familiares al camposanto, siendo tratados de una manera peyorativa, incluso insultante y ofensiva, tratando a los asesinados por su república con la saña propia del vencido que busca la venganza a toda costa, frente a la figura de “mártires de la libertad” que tienen los muertos republicanos.

Esta ley de la desmemoria, del olvido, de la parcialidad y de la marginación hacia una parte de los españoles, ha llevado a cabo algunas injurias contra muchos españoles como retirar las estatuas y las placas con los nombres de nacionales ilustres, cómo no de Franco, pensando que retirándolas van a conseguir esa venganza sádica contra los vencedores.

Llevado al extremo tenemos el caso del Valle de los Caídos, precisamente eso, caídos por la Patria, donde hay enterrados tanto nacionales como republicanos. Este monumento a la unidad y a la paz nacional, quiere ser derribado por esta ley del olvido, sin saber que no van a poder borrar la historia, pero quizá sí estén escribiendo una página del odio más radical desencadenado por el recuerdo de hechos que se deberían olvidar, hechos de confrontación entre hermanos, de una guerra fraticida.

Con su derribo, se puede derribar la paz actual, podemos volver al 36, ¡Cuidado señores!

Zumalacárregui