lunes, 26 de marzo de 2012

Ante la Huelga General...

Post realizado por nuestro colaborador @GeorgeOrwell67, publicado simultáneamente en su blog http://georgeorwell67.blogspot.com

Resulta que unos Srs. (por llamarlos de algún modo), que dicen representar a los trabajadores cuando ni se representan a sí mismos (por usar una expresión correcta), y que han estado las dos últimas legislaturas tocándose las narices (por no decir otras cosa más fea) mientras el Gobierno les concedía prebendas, subvenciones y privilegios varios, y mientras aumentaba exponencialmente a la cuantía de esas prebendas y subvenciones el número de parados, a la vez que aumentaba considerablemente el diámetro de la barriga de Cándido y a la vez que aumentaban los viajes en crucero de Toxo, esos Srs. digo, se han puesto en pie de guerra y sin ruborizarse, demostrando poseer una cara más dura que el cemento armado, esos, los que no movieron un pelo del bigote cuando nos despedían (ellos sólo mueven el bigote si existe alguna langosta por medio), esos impresentables, nos convocan a una Huelga General el próximo día 29. Con un par, si señor.

En una nación que huele que apesta a corrupción, en la que el aroma del robo inunda todos los rincones de la Patria, en la que mires donde mires encuentras un corrupto o un subvencionado, o un favorecido siempre a costa de los impuestos del sufrido españolito de a pie, estos personajes me recuerdan a esos sucios individuos que de vez en cuando te cruzas en el metro, que desconociendo lo que es el agua y el jabón, pretenden esconder sus exudaciones bajo una capa de perfume embriagador, causando un efecto doblemente nocivo, para ellos y para las fosas nasales que les rodean, que ante la mezcla de efluvios y perfumes reconvertidos en tufo insoportable sólo pueden tras un respingo de desagrado echarse para atrás asqueados. Oiga, que huele que apesta. Oiga, que su viejo perfume sindicalista es insoportable. Oiga que atufa a ideología rancia, a aromas del S. XIX, a muertes por millones, a injusticia, a desigualdad, a hambre, a necesidad, a sufrimiento… Oiga que ya estamos más que hartos de su pestilente perfume enmascarado bajo pagas de cientos de miles de euros. Oiga que me deje en paz, que yo sólo quiero trabajar y vivir dignamente, que Ud. no me representa, que ya me represento yo solito donde haga falta. 

Entre otras cosas, por su culpa, por sus chanchullos, por su afán de apropiarse del porcentaje que por una Ley absurda les corresponde a Uds. cobrar del dinero de las indemnizaciones de todos y cada uno de los trabajadores despedidos en España durante estos últimos 8 años, por su avaricia y estulticia, estamos como estamos.
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Srs. Sindicalistas, yo no podré ir a trabajar el 29 porque por su culpa estoy parado y Uds. no hicieron nada, absolutamente nada por evitarlo. Ni me ayudaron, ni me representaron, ni me apoyaron. Es más, como afiliado a otro sindicato que no es el suyo, hicieron Uds. todo lo posible para que me quedara sin la indemnización que me correspondía, puesto que como Uds. no iban a cobrar un céntimo, les importó un bledo que ni cobrara yo, ni cobrara mi sindicato. Y lo consiguieron. Vaya si lo consiguieron. 


Srs. Sindicalistas, aún a riesgo de que me detengan el próximo día 29, yo, como parado, me situaré frente a sus Sedes, en una por la mañana y en la otra por la tarde, con una pancarta que diga: “¿Dónde estabais cuando me despidieron, sinvergüenzas?”. 

Sólo espero que respetando mi derecho a la libre circulación en espacios públicos, nadie me detenga ante tamaña ofensa… 

Y si lo hacen, mis queridos lectores, acordaos de llevarme tabaco a la cárcel… 

Os lo agradeceré…