miércoles, 16 de mayo de 2012

Democracia y comunismo

Post realizado por @lomondrino, puedes leerlo en: http://parasitos-sociales.blogspot.com


Hoy en día, se utiliza la palabra democracia con demasiada ligereza. En este artículo, expondré el sentido de la democracia que, desde sus comienzos, ha tenido el comunismo y su supuesta versión light, el socialismo.

Ya desde Engels y Marx, la utopía de un estado comunista ha sido discutido y discutible.

Pero no en términos políticos, sino en términos humanos. La soberbia y los deseos de poder son inherentes al ser humano. Son sentimientos que nos cautivan y, por muy idealistas que seamos, siempre han estado ahí. De hecho, es ese instinto asesino y de poder lo que nos ha hecho la especie dominante del planeta.

Son sentimientos que forman parte de nuestro instinto animal, por muy racionales que queramos ser. Y es un instinto que, en casi todos los reinos animales, se da en mayor o menor medida: La prevalencia del macho Alfa.

El gran candidato a macho alfa de la Rusia de 1917 era Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.


Lo que ningún comunista de pro te va a contar nunca es que Lenin fue un gran oportunista.

Al comienzo de la revolución de Febrero 1917, Lenin era un exiliado que vivía en Zurich y discutía, tras una taza de café, de economía y política alemana.

Realmente, no se puede negar esa etapa de Lenin como revolucionario teórico pero, en ningún caso, inició, ideó o instigó la Revolución rusa.

Cuando Lenin llega a Rusia, la revolución ya está en marcha, liderada y planificada por León Trotsky.

León Trotsky
Trotsky era un gran estratega. Un organizador. Pero no era, ni mucho menos, ese tipo de político con carisma al que las masas siguen ciegamente.

Fue Trotsky el que planifica y ejecuta la emblemática toma del Palacio de Invierno en San Petersburgo, pobremente protegido por un puñado de soldados. De hecho, años después, Trotsky, ya exiliado en México, llegó a afirmar que un ejército mínimamente organizado y armado, hubiese aplastado la revolución con facilidad, por la propia fragilidad de ésta.

Cuando Lenin llega a Rusia en abril de 1917, gracias a la magnificencia del Gobierno Alemán que le permite cruzar su territorio en un vagón sellado, con la intención de desestabilizar al gobierno zarista, se encuentra al oso, sino muerto, sí moribundo gracias a Trotsky y se hace la foto son su cabeza.

Palacio de invierno de San Petersburgo

De esta manera, Lenin se pone al mando de un país de 140 millones de habitantes, de los cuales apenas el 20% sabe leer y sólo el 2,5% trabaja en el casi inexistente tejido industrial.

Es decir, se pone al frente de una nación eminentemente agraria (85% de la población) que nunca o casi nunca han oído hablar de él y, aún menos, del comunismo o del socialismo, en nombre del proletariado que significaba el 2,5% de la ciudadanía.

Lenin
Y lo hace por el poder de las armas: con un golpe de estado que, ni siquiera, ha perpetrado.

Para poder comprar la voluntad de esa sociedad agraria, falta a uno de los grandes dogmas del marxismo y, lejos de nacionalizar las tierras otrora en manos de los grandes terratenientes, la reparte entre los campesinos, fomentando la propiedad privada.

Evidentemente, es mas fácil entregar las tierras y no nacionalizarlas y tener que explicar y convencer a los campesinos de que dejar de trabajar para los terratenientes y que pasar trabajar para el Estado era lo mejor que les podía pasar en la vida. Difícil papeleta esta última.

Por supuesto, tras esta decisión, Lenin es recibido como un héroe por los campesinos, a los que utiliza sin piedad como excusa de su ideal revolucionario, eso sí, a costa de los dogmas marxistas.

El 25 de noviembre de 1917, Lenin, para legitimar su gobierno tomado por la fuerza, convoca las primeras elecciones libres en Rusia, con voto secreto y con sufragio universal (algo inédito hasta entonces). Contra sus deseos y pronósticos, el partido bolchevique saca sólo el 25% de los votos, convirtiéndose en la segunda fuerza más votada de Rusia. 

En diciembre de 1917, Lenin, viendo amenazado su poder, crea la Cheka - la policía secreta del Estado, con poder ejecutivo - y ordena el asesinato de más de 6000 opositores de la izquierda social-revolucionaria (con mucho más calado entre los campesinos puesto que muchos de sus líderes eran de ese origen), que había sido el partido ganador de las elecciones de Noviembre con el 70% de los votos.


Soviet de Petrogrado 1917
Durante la primera sesión del nuevo parlamento ruso (al día siguiente de la sesión constitutiva) en Enero de 1918, la moción de entrega del poder a los soviets del partido bolchevique es denegada con los votos del partido social-revolucionario, mayoritario en el parlamento. En ese momento, Lenin abandona el Parlamento con sus diputados, ordena el cierre de las puertas y la detención de los diputados del Partido Social-revolucionario, que fueron condenados, en su mayoría, a muerte o al exilio en Siberia.


León Trotsky, que en aquel momento ya era jefe del ejército rojo, moviliza a sus tropas, da un nuevo golpe de Estado contra las instituciones controladas democráticamente por el Partido Social-revolucionario, cuyas alas más izquierdistas se unieron (visto todo perdido) al Partido bolchevique.

El grupo Social-revolucionario más moderado; apoyado por las potencias extranjeras y la burguesía prerrevolucionaria zarista; crea un ejército (el llamado Ejército Blanco) con el que oponerse al golpe de estado de Trotsky, aunque ya es demasiado tarde.

Comienza la guerra civil rusa que, sólo en hambrunas, tuvo un saldo de más de 5 millones de muertos entre los campesinos a los que el ejército rojo requisó todas sus cosechas, incluidas las simientes de futuras plantaciones.

La democracia duró en Rusia, apenas, 24 horas a las que siguieron más de 60 años de terror, dictadura y pobreza leninista y stalinista.