lunes, 18 de junio de 2012

Derechos...

El tema del Derecho y los derechos está empezando a preocupar ampliamente al personal...

Se procesa, juzga y encierra rápidamente a ciertas personas, mientras en otros casos la lentitud es exasperante. No es más que una táctica para asustar al personal. Y el panorama empieza a ser desolador… 

Madres cuyo único pecado es intentar educar al gamberro de su hijo, a la cárcel. Asesinos de 25 compatriotas, desaparecidos. Los padres que educan a sus hijos (o por ejemplo objetan a EpC), al trullo. Los terroristas, los asesinos, los pederastas y los delincuentes a la rue. Son los nuevos tiempos que nos toca vivir. 

No puedes fumar donde quieres, ni comer lo que te apetece, ni educar a tu hijo, debes arrodillarte y permitir que el pequeño Calígula de 6 años te latigue para no traumatizarlo. Para eso somos el país del mundo mundial con más derechos del Universo. 

Por ejemplo, tenemos derecho a que cualquier persona de tendencias sexuales homosexuales enseñe a nuestros hijos que su tendencia homosexual es un derecho e incluso en ocasiones una obligación. Es legal, así que a aguantarse.


Tenemos derecho a ir a Misa si queremos, pero como llevemos un crucifijo encima durante el trayecto nos exponemos a una multa, o a que cualquier Guardia Civil nos multe porque ofende… El hecho de que durante el trayecto alguien decida alegremente saludarte al grito de "fascista, católico, opresor", constituye el derecho a ser insultado por tus creencias, derecho de obligado cumplimiento. Si además, decidimos llevar dicho crucifijo en el colegio nos pueden:
a) despedir si eres personal docente, o 
b) expulsar y suspenderte a perpetuidad EpC si eres alumno

Cruzarte con algún artista progre iluminado en pleno ataque de creación artística, si llevas el crucifijo, te da derecho a que te asen junto al crucifijo para dotar a la obra de más realismo y darle un toque fashion. Invariablemente, el artista tiene derecho a ser absuelto caso de llegar las cosas a los tribunales...

Tenemos también derecho a hablar como queramos, pero si te diriges a la administración vasca, catalana o gallega más te vale hacerlo en su lengua si quieres evitarte problemas. Ellos invariablemente tienen derecho a obligarte a que leas sus documentos en catalán, vascuence o gallego. Y si no entiendes la lengua por que naciste en otro territorio del "Estao", te aguantas.

Tenemos derecho a que nadie nos de un sopapo aunque estemos pegándole fuego a las flores del balcón de la vecina, que tiene una bombonita de gas allí y con ello hayamos provocado un incendio que se ha llevado por delante a la abuelita del 6º, ha provocado una explosión que se ha escuchado en Moscú y ha dejado a 16 familias sin vivienda. Además tenemos derecho a asistencia psicológica para superar el trauma y como formación no sería de extrañar que algún juez nos obligara a realizar algún curso en bien de la comunidad. “Uso y manipulación de inflamables y explosivos” sería un buen curso en este caso. 

Todos tenemos derecho a beber y drogarnos en la calle hasta altísimas horas de la madrugada, gritando, con la música a tope y haciendo nuestras necesidades fisiológicas en cualquier rincón. El vecino que tenga la desgracia de vivir donde los jóvenes hayan decidido ejercer este derecho tiene asimismo derecho al pataleo y al ajo y agua… 

De todos los derechos que tenemos, uno de los que más me gusta es el derecho a decidir que tienen algunas madres para asesinar a sus bebés. Eso es un derecho y lo demás tonterías…

También teneos derecho a que se nos quite la custodia de nuestro hijo si no lo atamos a la sillita del coche, del mismo modo que los que arruinan naciones tienen derecho a irse de rositas...

En esta maravilla de nación, luz que va a iluminar el mundo, Faro Internacional de todos los derechos, partitocracia entre las burrocracias, ya sólo falta que se termine de generalizar en todo el territorio otro derecho que el adolescente cuarentón se dejó a medias: el de morir dignamente, a ser posible por nuestra propia mano y sin gasto para la Administración. 

Y es que oiga, nada como poder decidir como, cuando y de qué voy a palmarla… Ya veo a la enfermera dirigiéndose a mi con voz meliflua y moviendo las manos justo a la altura del enorme escote que ostentará para hacerme más llevadero el trance: 

- ¿Como lo querrá el señor el pinchacito en el culito o en el brazo? Ya verá que no duele nada, se quedará dormidito… Y así podremos usar su cama. ¡Qué gran persona es usted!. No sólo ejerce sus derechos y da ejemplo de Ciudadanía, además es tan dócil… ¿Ya ha donado sus órganos al Estado? Bien… Así salvará más vidas… Qué generoso es usted… Y que ciudadano ejemplar... 

¿De verdad queréis tantos derechos?…