miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Quinta columna


Si Europa no despierta de las mieles del buenismo izquierdoso en el que nos han instalado con tanta inmigración, corremos un serio peligro de perder nuestras raíces, y lo que es fundamental, nuestras libertades. Por desgracia para el mundo, las democracias en vez de avanzar van retrocediendo ante regímenes camuflados de democráticos, cuando no son más que unos tergiversados y manipulados gobiernos que unas elecciones  tras otras demuestran como se puede  hacer pucherazo a las claras, como ocurre en Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, Rusia, etc. y en las que muchas dictaduras socialistas son bien vistas incluso por partidos en España.

Pero no es solo problema de inmigración, no, es más bien un problema de quien viene a España y con que propósito.

Lo que nos debe preocupar y mucho, es el radicalismo islámico que esta creciendo a pasos agigantados y al que le hemos dejado entrar en nuestra vieja Europa. Hay que dejarse de pamplinas y milongas varias sobre la “solidaridad y el buenismo” porque eso solo vale cuando la otra persona responde con lo mismo, pero todos sabemos que no es así, y que el islán solo busca nuestra aniquilación, y lo peor de todo, es que les tenemos aquí. Esto no se soluciona con buenas palabras y gestos hacia sus comunidades, no, seamos claros y contundentes, seamos defensores de nuestra libertad y sociedad, y pongamos un coto a toda esta campaña de sonrisas varias por parte de clérigos musulmanes, como si ellos fueran buenas personas, y digamos las cosas altas y claras. 


El mundo musulmán tiene como objetivo acabar con Europa, América y todo aquel país que tenga una divergencia a sus creencias, con la eliminación total de cualquier síntoma de discordia. A ver si de una vez, la izquierda deja de ser el caballo de troya de todos los problemas que nos van a acarrear esta gente. Y si, es racismo puro y duro, o como queráis llamarlo, yo más bien lo llamo defensa de la LIBERTAD, de la JUSTICIA, de la DEMOCRACIA, de los avances conseguidos a lo largo de décadas, la igualdad de derechos, la solidaridad. Mientras aquí las feministas de la izquierda se dedican a criticar a la iglesia católica porque no hay mujeres “Curas”, mientras se quejan que la iglesia defienda la vida a capa y espada, mientras ellas quieren darse el derecho de decir sobre la vida o la muerte de bebes o ancianas que ya no les sirven, se vuelven la cara cuando en países islámicos las obligan a llevar velos, a estar sojuzgadas a sus padres, hermanos, tíos y maridos, a no poder estudiar, a casarse contra su voluntad, a ser lapidadas. Esas Giliprogres que hacen un flaco favor a las mujeres.

Y el mayor problema de todos es que los tenemos aquí, en nuestras ciudades como células durmientes que un día van a despertar, y en ese momento nos llevaremos las manos a la cabeza, y Dios quiera que los españoles y el resto de Europa dejemos de hacer el imbécil y los expulse a todos de sus fronteras. Uno en este mundo debe hacerse el fuerte cuando vive rodeado de gente que quiere aniquilarlo y si la democracia que tenemos internamente no sirve para aplacar a aquellos que quieren nuestra destrucción, por desgracia, nos toca usar otros métodos, y si estos son contundentes, habrán de serlo.