viernes, 9 de noviembre de 2012

El vagón de la vida


El tema que voy a tratar hoy será como la vida misma; andaba yo leyendo un relato llamado “La novela en el tranvía” de Don Benito Pérez Galdós. El cual metaforizaba sobre el transcurso del viaje con el paso del tiempo y donde también incluía cosas como el pre-juzgar a la gente sin ni haber cruzado una sola palabra con él, o como en cambio hay otra persona que nos atrae sin razón también. Es estúpido como un ser sociable como es el humano, que no sepa a veces donde mirar dentro de un vagón pues a veces la mirada puede llegar a incomodar, pero ante todo, me quedé con una bella metáfora que decía algo como: El tranvía es como la vida misma, pues hoy nosotros estamos dentro de éste, pero ¿Cuántos montaron antes de nosotros, y cuántos montarán después?

Tú, ahora estás ahí pero, acabarás bajando al igual que los demás llegará tu parada y tu adiós.
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La gente baja y sube del vagón, la gente nace y muere en el mundo, que al final es como el vagón del cual Don Galdós hablaba. ¿Qué quiero decirles con esto? básicamente que lo que hoy tenemos es el fruto del trabajo de nuestros padres, madres, abuelos… etcétera.

Y que este trabajo ha de ser cuidado o valorado y cuidado, ya que como en el tranvía del que hablaba anteriormente lo que hagamos, quedará marcado, y si en un futuro se acabará reponiendo un asiento roto, un cristal rayado o cualquiera de las cosas que se estropeen, pero es absurdo que nos carguemos algo que es de todos, en este caso hablo de nuestro país y de Europa. ¿Qué estamos haciendo amigos?



Acaso este apetito voraz por el euro, ¿acaso esta codicia nos conduce a algo que no sea la autodestrucción?

Cada día ese egoísmo, individualismo pero ante todo esa ignorancia que nos rodea, nos destruye.

¡Basta ya! ¡Basta ya de auto lastimarnos, de destruir la siembra de nuestros padres y abuelos! Pero ante todo amigos, basta ya de esta pérdida de valores, pérdida de ética.

¿Somos hombres o simples animales? ¿Dónde quedó la familia, el respeto, la humildad, la educación básicamente? ¿Dónde amigos? Porque este mundo lo veo tal como un barco que naufraga sin velas en el amplio mar.

Separados no somos nadie, y unidos quizá tampoco pero es preferible a llorar en solitario.

¡Si Europa no quiere al sur de ésta, el sur de esta no querrá al norte! Unámonos los hijos de los romanos para que jamás le falte a uno de nuestros hijos les falte su pan, su justicia y su libertad.
Basta ya del falso paneuropeísmo, basta ya de mentiras. El futuro nos aguarda y yo no quiero depender de Alemania. Basta ya, unión o desunión pero cuando vivimos en una casa con alguien que nos maltrata solo hay tres soluciones. Y esa solución es unirse y hacer que este cambie, unirse y hacer que este pare o por último unidos irnos de este lugar.

Cuiden de lo que tenemos, para que nuestros hijos puedan tenerlo cuiden de su “vagón” cuídense pero no olviden al prójimo.

Sin pan, sin justicia y sin libertad no tenemos nada, nuestros derechos son nuestros y yo estoy dispuesto a luchar por ellos.

Pero no con secuaces como UGT ni CCOO no, sino junto con los hombres que ven la realidad con sus ojos día a día, con los españoles, los franceses, los portugueses, los griegos, los italianos y los irlandeses. El que nos castiga está en el centro de Europa, el banco central y Alemania.

Miguel Ángel Delgado.