lunes, 26 de noviembre de 2012

La educación que le gusta a la izquierda y otros cuantos

La izquierda proclama (también los oportunistas del poder, sean estos de centro o de derechas o de retaguardias, o del más allá del espectro político) “Educación pública y gratuita para todos los niños” si me parece un ideal fabuloso, además suena bien.  Pero nos preguntamos qué clase de educación. No estoy diciendo que el ideal sea malo, no para nada, aun así en todas las épocas la educación ha sido víctima de los secuestros y abusos ideológicos.  La educación

El aprecio por la enseñanza debería ser un bien compartido por la sociedad. Apoyándose indiscutiblemente en la familia fomentando la concentración del estudiante en el estudio. Si se lograse solventar el ausentismo de los profesores de las aulas de clase por razones poco convincentes que son permitidas por los contratos colectivos y la sindicalización la mejora educativa sería mucho mayor y totalmente comprobable evitándose de esta manera las pérdidas económicas generadas por las perdidas en el ritmo educativo. Y si la ciudadanía demandará la calidad de los educadores con procesos de mejora continua y exámenes. Eso permitiría fomentar la competencia lo cual se vería reflejado en la calidad de las universidades, los avances en ciencia y tecnología y la investigación y desarrollo que volvería más competitivas nuestras sociedades.

Si se normalizara el sistema para que el tiempo sea realmente aprovechado de forma efectiva en la impartición de clases. Si la disciplina fuera un estandarte al cual seguir por parte de los estudiantes tanto como de profesores el resultado sería tangible en el producto final del sistema educativo. Si en lugar de utilizar los centros de estudio como campo de batalla ideológica política y el tiempo fuese utilizado en la educación la historia seria otra y nuestras sociedades habrían avanzado significativamente en todos los aspectos de las ciencias y las artes.



 Pero la educación que le gusta a la izquierda y a los oportunistas tras el poder de cualquier ideología, es otro tipo de educación.  Una que promueve la “igualdad” y los valores de la “ideología de la oportunidad”. En donde los profesores amparados por sus contratos colectivos y su sindicalismo no les importan planear ni sus clases ni su tiempo, por lo cual los alumnos terminan recibiendo lecciones sobre “moral”, regaños y en el mejor de los casos, recibiendo pizarrones llenos de contenido escrito sin explicaciones sobre el mismo, y con referencias bibliográficas basadas en la web, que lo único que esto generara será un innecesario desperdicio de recursos. El recurso más valioso, el tiempo, es desperdiciado en propaganda político ideológica introducida de manera subliminal o descarada según sea el caso.

La educación que le gusta a la izquierda y los oportunistas del poder, promueve que el estudiante se vuelva un solucionador de problemas sobre la materia impartida sin siquiera comprobar si se han enseñado claramente los principios y si estos han sido entendidos. Por otro lado en los sistemas educativos que han sido secuestrados por las ideologías de los oportunistas del poder el alumno debe ser alguien pasivo, que no se pregunte, que simplemente acepte los enunciados como si de dogmas religiosos se tratase. Así por ejemplo, se prima la educación en grupos y de esta forma neutralizar a los estudiantes creativos con un criterio intelectual independiente. Es mejor así, porque, lidiar con el pensamiento independiente es mal visto por la izquierda y los oportunistas del poder, aunque ellos digan lo contrario. A estos grupos ideológico políticos que han secuestrado nuestra educación a lo largo y ancho del planeta, la transparencia en el sistema educacional debe ser neutralizado bajo el concepto de represión o persecución política, porque la calidad de la educación no importa, lo importante es “educar” para ser parte de las grandes mayorías sin criterio que fácilmente puede ser presa de los mensajes ideológicos de moda, de quienes aspiran llegar al poder.

A estos, lo que les ha interesado siempre es apoderarse de los sistemas educativos para utilizarlos como arsenal de control social, promoviendo prácticas que se encuentran extremadamente distantes de la verdadera función educativa. Además los mismos grupos que secuestran el sistema educativo, a la vez que critican el uso de las nuevas tecnologías y su impacto en los estudiantes, por el otro lado, sin expresarlo abiertamente; les alegra la influencia negativa que estas tecnologías pueden llegar a generar con su inadecuado uso y los resultados que ellas ejercen en la educación.  Así entonces la internet ha venido a sustituir la investigación en la educación (porque ahora las tareas se reducen a las combinaciones del teclado: Ctrl-V, Ctrl-C y Ctrl-X). Al igual que la televisión se ha transformado en los tutores de las mentes jóvenes en proceso de formación, quienes dan por valido todo argumento venido de la multimedia. y los videojuegos, en los nuevos grupos de amigos de cada individuo. Las pruebas son palpables en nuestra sociedad, basta ver la falta de investigación y desarrollo en nuestros países. Y si quieren comprarlo remítanse a los resultados del examen internacional de calidad educacional PISA.

La educación, en nuestro tiempo ha venido convirtiéndose en un campo de batalla silencioso pero extremadamente nocivo en donde se promueve la ignorancia inducida pedagógica y didácticamente. Y ésta es la educación que le gusta a la izquierda y a los oportunistas del poder (donde se puede incluir a cualquier titiritero con ideología blanca, negra o de cualquier color) la educación que busca la confrontación política con el estado, la sociedad civil, el sector privado, la iglesia y cualquier ente social que tenga relación con la misma. Por eso las ideologías de izquierda y de los oportunistas del poder buscan la confrontación y la victimización de los estudiantes, así también ellos terminan siendo participes de los grandes movimientos “sociales” sin siquiera cuestionarse su entorno o quienes están detrás de ellos o a quienes les conviene utilizarles como peones tanto a estudiantes como educadores en las huelgas o movilizaciones sociales, que muy poco o nada tienen que ver con la educación. Pero como la educación ya ha hecho su parte, durante años y años de “educación” las preguntas salen sobrando y el proceso de pensar ya ha sido sustituido por el proceso emocional de afrontar la problemática social.

Los gobiernos también son participes y cómplices de la decadencia educativa que prima en nuestros países; porque en aras de conquistar las grandes masas de electores que les permite acceder al poder en el caso de las “democracias” o en el caso de los gobiernos autoritarios, el argumento es simple, la voz del pueblo manda y tiene la razón. Entonces se conceden prebendas y conquistas sociales por igual sin tomar en consideración la calidad profesional de los educadores. Así la calidad educativa solo pasa a ser una simple aspiración plasmada en papeles archivados por allí. Las conquistas sociales del magisterio en nuestro tiempo son basados en el padrinazgo político y no en los meritos de los educadores. No digo que todos los educadores sean iguales, porque no es así. Pero, dadas las condiciones actuales los grandes educadores y los mejores estudiantes son neutralizados por el sistema, terminan siendo víctimas del secuestro de sus dirigentes que únicamente buscan el poder, a como dé lugar y si para ello tienen que escribir con la “izquierda” o con la “derecha”, está claro que así lo harán por qué no importa la letra sino el mensaje ultimo deseducar y volver ignorantes útiles a todos, donde lo importante es leer y seguir instrucciones, sin ningún cuestionamiento.

Por otro lado si la familia tomase en serio el proceso educativo de sus hijos, la educación mejoraría sustancialmente su calidad. No obstante, lo que sucede es que los padres prefieren abstraerse en actividades recreativas, sin tomar responsabilidad sobre la educación de sus hijos, dejando que estos sean educados por los medios de comunicación, los videojuegos o la pandilla. Y por los fabulosos sistemas educativos de nuestro tiempo.

Y qué decir de los estudiantes, quienes prefieren las experiencias sensoriales a los procesos mentales del pensamiento. Una vez que llegan a las universidades son los primeros en enlistarse en los movimientos políticos estudiantiles, porque protestar y no estar conformes debe ser parte de su curriculum político que les permitirá una brillante carrera política que los llevara a las instituciones del estado con sueldos y prebendas aseguradas, sin siquiera tener las capacidad para ocupar dichos cargos en donde deciden automáticamente las decisiones en los parlamentos sin considerar las consecuencias de las mismas. Si no pregúntele a España por estos días. Luego nos preguntamos ¿de donde salieron nuestros políticos y gobernantes?

“No es bueno intentar que el conocimiento no siga hacia adelante. La ignorancia nunca es mejor el conocimiento” Enrico Fermi

@henryzaa