lunes, 25 de marzo de 2013

La materia prima (políticos y ciudadanos somos iguales)


La actual situación nos lleva a quejarnos constantemente de lo mal que lo hacen quienes nos gobiernan. Nos quejamos de quienes legislan, de quienes aplican la justicia, de los que administran el Estado y de todo tipo de autoridad.  Las quejas pueden estar objetivamente justificadas y realmente fundamentadas. Pero antes de quejarnos ¿hemos sido capaces de hacer lo que corresponde como sociedad?

Como ciudadanos nos quejamos de nuestros gobernantes, que no sirven, que sólo buscan el beneficio sectario, que se malversan los fondos estatales, que buscan enganchar a sus allegados en el gobierno dejando de lado a los más capaces y un largo etc… así nuestra lista de quejas contra el gobierno central, estatal o regional es interminable.  Quiere decir entonces que como ciudadanos solamente somos las víctimas del sistema y por consiguiente somos mejores que los corruptos que nos gobiernan. Dejo claro no todos los servidores públicos son corruptos. Pero somos mejores porque no tenemos la oportunidad de hacer lo mismo que quienes que gobiernan hacen. Nos creemos mejores cuando no cumplimos con nuestra responsabilidad ciudadana, cuando falseamos nuestras declaraciones de impuestos, cuando cometemos fraude contra el mismo gobierno o los sistemas de salud, cuando sobornamos a las autoridades. Claro somos mucho mejores cuando queremos que nos paguen por nuestro trabajo pero no queremos pagar por el trabajo ajeno. Somos excelentes ciudadanos cuando se le ofrece un empleo a un indocumentado porque se le paga más barato y esa diferencia disminuye el pago de impuestos pero llena las bolsas del empleador.



El sindicato se queja de los bajos salarios que pagan las empresas a sus trabajadores. El sindicato busca por todos los medios reducir la jornada laboral y aumentar las prestaciones sociales y los salarios. Por supuesto el sindicato se considera mucho mejor y mucho más inteligentes que el empresario. Porque los contratos colectivos disminuyen la “explotación” del “proletariado” y además el contrato colectivo no permite que la empresa premie a sus mejores trabajadores, claro porque los contratos colectivos no lo permiten. El sindicato es mejor que el gobierno aunque actúa de la misma forma, cuando sus dirigentes se forran con el dinero de sus agremiados y se dan la gran vida en fiestas, vacaciones, mujeres etc.  En lugar de utilizar las cuotas sindicales para mejorar las condiciones de desarrollo de sus miembros; invirtiendo los recursos en educación y salud para sus miembros.  Pero el sindicato es mejor porque no es el gobierno.

Los maestros buscan por todos los medios posibles para presionar al gobierno con sus demandas que en muchas ocasiones pueden ser totalmente justificadas y muchas otras solo califican como medida de presión política contra los gobiernos, porque eso si el gobierno debe sentir la “presión”; porque de otra forma no serán escuchadas las demandas. Pero los maestros son mejores porque son ellos quienes forman a las futuras generaciones, porque la juventud es el futuro de la nación, pero no les parece que esa frase ya la hemos escuchado anteriormente en un pasado no muy distante y que por esas cosas nosotros somos ese futuro de ese pasado del que hablaban los maestros. Los maestros son mejores que el gobierno porque con anticipación están formando el “futuro” de la nación. Un futuro que vivimos hoy en el presente. Y claro son mejores que el gobierno porque ellos no roban, no exactamente dinero, sino que roban el “futuro” puesto que la educación se volvió moneda de intercambio político y dejo de ser un valor, si un valor agregado a la economía y a la sociedad.

Los estudiantes por otro lado se quejan de sus educadores, del gobierno y de los curriculum educativos, de la sociedad en su contexto y de lo mal que la vida les trata como estudiantes. Quiero dejar claro que no son todos porque hay estudiantes que son un orgullo para sus familias, sus países y para ellos mismos. Y de nueva cuenta son mejores, si adivinan, los estudiantes son mejores que sus maestros porque estos últimos no saben lo que enseñan; porque a estos últimos solo los mueve las prebendas económicas que su profesión les confiere; mientras que los primeros se les olvida que ser estudiante significa adquirir conocimiento y comprensión; pero los estudiantes ya no investigan solo le dan CTRL V, CTRL C, en el teclado QWERTY de la computadora y presentan sus tareas. Son Mejores porque es mucho más fácil robar las preguntas de examen que estudiar. Son mejores porque para ser estudiante hay que estar en contra de nada y en contra de todo al mismo tiempo. Porque ser estudiante es ser disoluto y licencioso.

Los padres de familia se quejan de la educación que reciben sus hijos, una educación que a criterio de ellos no es la mejor porque no está en consonancia con las expectativas de los padres de familia. Y la mejor educación es la que reciben en el país vecino. No se dan cuenta que el problema no es la educación que ofrece el país. Ni que la educación alemana, la inglesa, japonesa o la francesa son mejor. No, no es que el patio del vecino este mas verde lo que sucede es que el vecino en lugar de quejarse de la mierda ha sabido utilizarla como abono y por eso su patio se ve más verde. No pueden quejarse de la educación porque si ellos no saben qué tipo de educación quieren para sus hijos muy difícilmente estos podrán ser educados y convertirse en el futuro del hoy que se convierte en pasado a cada minuto.

El Rey no sirve, tampoco el presidente, ni el presidente anterior, ni el presidente ante anterior, menos útiles son los congresistas y mucho peor los alcaldes. Los populares no sirven igual suerte corren los socialistas y los liberales, y los democristianos y los conservadores y todos los demás que se han hecho de una punta del compás de la política del reino o del país o de la comunidad. Y si no sirven ¿de dónde salieron? Pues del sistema educativo nacional, de los sindicatos de las muy diversas partes del país. Los partidos políticos, los sindicatos, los congresos, las juntas de gobierno y todas las instituciones quienes las forman son hombres (cuando digo hombres incluye a las mujeres así lo especifica la RAE que quede claro), hombres que se educaron en el pasado del hoy y que son ese futuro de ayer. Hombres que aprendieron de sus padres de su sistema de creencias, de su escala de valores, de su sistema educativo, que la mejor manera de ganarse las cosas es la más “fácil”. Hombres que en su afán de llegar a “Infantos” no les preocupa la legitimidad de sus negocios, porque así es como los hombres hacen las cosas. ¿Y quién dio a luz a estos hombres? Y no me refiero a quien los pario. Pero estos hombres son mejores por qué no son el gobierno.

El sector privado se queja del gobierno y la aplicación de las medidas que sus gobiernos aplican, de lo mucho que se debe pagar en tributos al estado. Del lo poco que se busca el crecimiento y desarrollo económico; de la falta de mano de obra calificada necesaria para desarrollar su actividad económica; de lo mal que invierten los recursos para mantener las ineficientes burocracias en todos los niveles. Y las quejas continúan… pero ellos son mejores aun y cuando para evadir el fisco contratan pasivos en empresas extranjeras o contraen los mismos en empresas ligadas de sus mismos grupos empresariales para poder reportar pérdidas. Son mejores cuando prefieren contratar mano de obra indocumentada y así evitar pagar prestaciones sociales y dejar de lado la responsabilidad de un contrato formal, porque además son ilegales y a nadie le importa. El sector privado es mejor que el gobierno porque ellos son víctimas del mismo y de sus políticas económicas. Son mejores porque ellos evaden la responsabilidad política que tienen con la nación, cuando en su afán de llevar a cabo el negocio del siglo pierden la perspectiva de la sostenibilidad de los negocios en el transcurso del tiempo, vendiéndole al gobierno las sogas con las cuales posteriormente serán ahorcados, así lo expresaba Lennin, y la realidad lo confirma. El sector privado es mejor porque en lugar de competir busca monopolizar. Mejores porque pierden la perspectiva en el largo plazo y evitan la responsabilidad de fomentar la renovación de la economía. ¿Y qué hay de novedoso en ello? Pues nada, ya que al no ser el gobierno son mejores.

La nación en conjunto es un desastre, el país se va a la mierda, el reino es obsoleto, es el reino del caos en donde todos hacen de las suyas pero todos son mejores. Todos son mejores que el gobierno por que aun no son él. Pero todos hacen lo que hace él, el sector privado, los gremios profesionales, los estudiantiles, los intelectuales, etc. todos sin excepción buscan promover sus más “capaces” miembros a las más altas esferas de la política para luego dejar de ser mejores y convertirse “el Gobierno”. Y cuando ya no hay nada de que sentirse orgulloso como individuo, porque nada sirve, puesto que todos los demás son lo peor, entonces se apela a los sentimientos nacionalistas para sentir orgullo de los errores y desaciertos de la nación. Si la materia prima es de mala calidad el producto final no tendrá mayor valor agregado que el que tiene el desperdicio. Y la materia prima de un país son sus ciudadanos.  “Hemos descubierto el enemigo y somos nosotros” decía un personaje de caricatura norteamericano con mayor conciencia de la realidad.