lunes, 23 de septiembre de 2013

España ante el delirio separatista

El nacionalismo catalán, surgido a finales del siglo XIX, en los últimos años está llegando a su punto. Tras el desenfreno de la II República, donde llegaron a proclamar el estado catalán y el Gobierno de la República tuvo que enviar al ejército para sofocar a los sediciosos (Lo que se logró en unas horas ) y los 40 años que pasaron alejados de las instituciones debido al Franquismo, en la Transición se intentó llegar a un acuerdo. El Gobierno de España  instaló el autogobierno en Cataluña y restableció la Generalidad (Que había sido suprimida por el Franquismo, convirtiéndose Cataluña en la región más con autogobierno de Europa. España dio esos privilegios al nacionalismo para intentar solventar definitivamente la cuestión territorial y también a cambio de  lealtad a la nación Española. Por desgracia ninguno de esos puntos se ha cumplido. Liderados por el nacionalista "moderado" Jordi Pujol, (No existe nacionalismo centrifugo moderado, siempre aspirará construir una “nación independiente") la Generalidad, con inmensas competencias, comenzó a imponer un relato de los hechos diatrealmente opuesto a la realidad ( Somos una nación, fuimos soberanos durante siglos, España nos quitó la independencia en 1714, etc… ), y a través de los medios de comunicación controlados por el poder,  y sobre todo, de la educación, esta tesis equivocada terminó siendo asumida por gran parte de la sociedad catalana.

Mención importante merece la escuela, varias generaciones de niños catalanes, desde 1980, han sido educadas en íntegramente en catalán y en la ideología nacionalista (Haciéndoles creer Cataluña es una nación, que España es un país imperialista que les roba, maltrata y coloniza), mediante la infame inmersión lingüística, que viola con total impunidad la Constitución Española, que proclama al Español única lengua oficial y común de los españoles.


De las decenas de sentencias judiciales instando a la Generalidad a que se dé la opción a los alumnos de poder estudiar en la lengua oficial del estado, el español, y que no han sido atendidas por el ente autonómico, nos demuestra el desprecio por la ley, por el estado de derecho y el totalitarismo inherentes al nacionalismo catalán.  Este hecho, absolutamente escandaloso, lleva sucediendo años en nuestro país, un gobierno autonómico que no aplica las sentencias judiciales. Por lo tanto, el proyecto nacionalista, que durante 30 años ha inoculado a la sociedad catalana sus argumentos a través de todos los ámbitos (Gobierno, medios de comunicación, escuela, asociaciones subvencionadas de todo tipo), que no dejado hueco de la sociedad sin cubrir, controlando todos los ámbitos de la sociedad a través de las generosas subvenciones, se prepara ahora para su asalto definitivo, la independencia.

Pero sobre todo, el hecho más importante, que nos explica porque el nacionalismo catalán ha llegado a tal nivel de locura y de extremismo, es que el gobierno de España ha cedido durante 30 años a todas sus demandas y ha abandonado sus responsabilidades y la presencia del estado en Cataluña. Y ahí tienen culpa todos los partidos.
El Gobierno de nuestro país no tendría que haberles cedido las competencias de educación, no tenía que haber dejado que los niños catalanes sean educados en el odio a España, no tenía ni tiene que pasar dejar que se incumplan las sentencias judiciales por parte de la Generalidad, si no obligar a esa banda de sediciosos a cumplir la ley.

En la permanente cesión del Gobierno de España frente al separatismo tiene buena parte de culpa la ley electoral, que al no dar automáticamente mayoría absoluta al partido ganador de las elecciones, y dejar la gobernabilidad a merced de los pactos, ha provocado que durante los 2 últimas décadas el Gobierno de España (Tanto PP como PSOE) haya dependido del apoyo de los nacionalistas catalanes de CIU (Menos de 5 % de los votos y siendo la llave del gobierno, tremendo), y el  Gobierno de turno haya cedido y cedido a sus demandas con tal de que les apoyasen en el Congreso. También tienen culpa PP y PSOE por no reformar la ley electoral para que la gobernabilidad de nuestro país no dependiese de estas minorías nacionalistas .

La Generalidad liderada por el inefable Artur Más pretende violar la Constitución (Que garantiza  como sagrada la unidad de España) , convocar un referéndum ilegal (Que no permite la Carta Magna) y convertir a Cataluña en un estado independiente. Por supuesto, lo que intenta hacer es manifiestamente delictivo y de serle aplicada la ley, serían inhabilitados tanto él como su gobierno.

Él, todo el arco parlamentario nacionalista y unos cientos de miles de catalanes están por la labor de esta locura. Es prioritario que el Gobierno de España frene por la vía de los hechos esta demencia (Si es necesario suspendiendo la autonomía, como permite la Constitución) y reinstale la presencia del Estado en Cataluña. No se puede permitir que 4 iluminados como Mas y Cia  rompan la unidad de una nación que cuenta a sus espaldas con 2.000 años de historia común y que conduzca a Cataluña al abismo.

@franagudo