lunes, 11 de noviembre de 2013

ALFREDO P-PUNTO RUBALCABA Y EL ESTIGMA DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

Cuando Rubalcaba le hurtó la cartera a ZP allá por mayo de 2010 encontró dentro su ruina. El muy listo despertó del sueño progre en que la maldad no tiene consecuencias. No hay maldad que llegue al bien a pesar de alguna interpretación tramposa del arrepentimiento. Pero el rufián se hizo el dormido como tantas veces, computando otra mentira en la leve tartamudez que su verbo habita. Sí, exacto, a lo Woody Allen. Para quién no sea mal pensado, pueden permanecer en terreno incógnito  las glorias que esperaba para sí en la última subida política, las aclamaciones multitudinarias al salvador de las ruinas. Quería emerger en neonato sexagenario Alfredo P-PUNTO, clonarse impoluto y purgarse del estigma del Rubalcaba casposo que fue Rasputín confesor del régimen aflorado de las cloacas del 11M. Pronto se vio que la endogamia socialista parió en Alfredo P-PUNTO la imagen especular del sistema que se anquilosa.

En la raíz de la caracterización absoluta del régimen con el partido (que tan ostensiblemente vive Italia cómo ejemplo arquetípico) está la falta de renovación; y está la política como forma de vida; y está la tentación no combatida desde las bases-también corruptas-de servirse del poder en vez de servir desde el poder; están la compra de voluntades y la creación de un árbol clientelar cuyos alvéolos respiran en todos los quehaceres de la vida colectiva. Finalmente, y a consecuencia de todo ello, se llega al culto al líder. Llegando mediante la corrupción a la tiranía de los partidos que se turnan en esta escalada sin vergüenza por sodomizar a Montesquieu. Con la Justicia secuestrada, el político de todo pelaje ha encontrado que comerciar con nuestros principios le es mucho más provechoso que preocuparse por defenderlos. Ser buenos y parecerlo queda para la señora del César.



Porque del juicio y veredicto de culpabilidad con agravantes de mala fe que hoy hacemos de la partitocracia imperante, que en propiedad debiera denominar Bipartidismo-Bisagrismo,(tanto monta/monta tanto) pretenden escapar los políticos de los partidos llamados pequeños…Como si no fuesen ellos adeudos de la ruina del Sistema, como si desde una posición y la opuesta y aún de la contraria a ambas, no hubieran sido sus partidos “pequeños” los actores de primera fila necesarios para un desastre tan grande. Con ellos y gracias a ellos, aquí nos hemos. Son los “pequeños” partidos los avalistas de última instancia del bipartidismo, las bisagras de esta puerta de hoja doble. Su responsabilidad criminal está fuera de toda duda. Y fue el PSOE el primer miembro de esta desgraciada democracia fallida el que con mente preclara vio negocio electoral en el mercadeo de los valores. ¿Existe partido más desdibujado respecto a su ideario teórico, realizable o no, esto es, más desviado en apariencia respecto de su esencia que el Partido Socialista Obrero Español?

Mas las apariencias engañan y puede uno sospechar terriblemente que la finalidad romántica y obscena del socialismo es la revolución de viejo periclitada a lo largo, ancho y esférico del planeta. ¿Cómo olvidar las ansias revolucionarias en una Nación, España, incapaz de decirse a sí misma una sola verdad sobre las trayectorias cercenadas a que nos llevó tan histriónica impostura? Una revolución en la que no creen porque no es posible creer, una revolución que necesitan como catalizador de voluntades indecisas. Una agitación continua, caricaturesca, a modo de algarabía que “no nos deje estudiar”. Un ruido de bocas embrutecidas que no dejan lugar para la calma y el sosiego. Una cacofonía informe diseñada contra la intención de pensar. La huelga como carnaval de groserías y burdel. Estudiar el presente mientras se medita la Historia y encontrar las supercherías del socialismo es una resonancia intelectiva que de producirse pone en seria tesitura la supervivencia de las izquierdas.

Y hete aquí que volvemos a Rubalcaba, el alma páter del proceso degenerativo que ya estaba cuando Pablo Iglesias. Y también al neófito del socialismo decente  para el siglo XXI Alfredo P-PUNTO. Pensamos por un momento en el tahúr y deseamos caer en el truco hipnótico. Queremos ver a un señor nuevo en esto, nuevo en principios. Se cierra el círculo. El hombre nuevo abre la boca, y en la leve tartamudez que su verbo habita,  computa otra mentira…Alfredo P-PUNTO Rubalcaba.

El mismo. El mismo.

@gothia