viernes, 17 de enero de 2014

¿Qué ocurrió aquel 11 de Noviembre?

11 de Noviembre de 2007, un joven conocido como Carlos Javier Palomino, muere apuñalado por Josué Estébanez de la Hija, soldado español, en el metro de Madrid. Todos los medios meten cizaña y se tacha a Josué de fascista, nazi y se dice que le mató únicamente por sus ideas, pero… ¿Qué pasó exactamente?

Carlos Javier palomino, de entonces 16 años, no era “un niño corriente” como fue defendido por su madre Mavi Muñoz (partidaria de la extrema izquierda y de la banda terrorista ETA), si no un fascista de izquierdas, el cual, acompañado siempre de 50 como él, apaleaba a aquellos a los que consideraba inferiores, y luego se jactaba de ello en su blog.

Ese 11 de Noviembre se dirigía a boicotear una manifestación legal convocada por Democracia Nacional. Los “antifascistas” cantaban por el andén de la estación de Legazpi, “Fascista hijo de puta, te vamos a matar”. Josué (de pie, por haberle cedido el asiento a una señora mayor) viendo que realmente se dirigen hacia él, y que de hecho vienen armados, saca la navaja y espera. Todos ellos van entrando, y ninguno le da la espalda, todos ellos le miran y se aprecia como uno se coloca un puño americano, y una chica rubia da la voz de alarma y le escupe. Justo en ese momento entra Carlos palomino, quien sonriendo y protegido, señala la sudadera de Josué amenazante. Lo que no él no esperaba es que Josué lejos de asustarse, reaccionó y reaccionó de manera letal. Tras varios minutos de gritos, amenazas y objetos lanzados al interior del metro, los “antifascistas” vaciaron un extintor, cosa que Josué aprovechó para escapar. Momentos después fue alcanzado y recibió una paliza, de la que a duras penas logró escapar.



Todos los medios pusieron a Palomino “El Pollo” como mártir, y su madre (como ya hemos dicho partidaria de asociaciones terroristas) acusó a Josué de nazi y asesino (los etarras deben ser angelitos) y sin darse cuenta, ella misma sacó a la luz la manipulación del caso cuando sacó a la luz las palabras del entonces vicepresidente del gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba, el cual le dijo: “Carlos era uno de los nuestros”. Ahí la izquierda de este país demostró, como son realmente, partidarios de la violencia y mentirosos.

Josué fue condenado a 29 años de cárcel (más que muchos de los presos de E.T.A. y los GRAPO), por homicidio, y con el agravante de discriminación ideológica, solo porque Carlos se hacía llamar “Antifascista”. Creo que lo único que nos queda es pedir un juicio justo, y que todo aquel que apoya la violencia, no sea un candidato a la presidencia del Gobierno
¡JOSUÉ LIBERTAD!


Aitor Ortiz de Urbina