miércoles, 29 de enero de 2014

Socialismo, vendedores de ilusiones

¿Por qué no ha funcionado el socialismo/comunismo en ningún país del mundo?
Porque el ser humano es egoísta por naturaleza. Todos los países que lo han intentado, algunos con buenas y sinceras intenciones, se han encontrado con la naturaleza humana. Al final todos tratan de acaparar para sí mismo en detrimento de los demás. Prima el beneficio propio, al de la comunidad y aunque la teoría es hermosa la práctica ha demostrado, que no funciona.

Los dirigentes obtienen beneficios y privilegios para sí mismos y sus allegados, que los demás ni huelen. Ejemplos hay por doquier, China, Cuba, Corea del Norte, etc…

Donde unos pocos, los que hablan del bien común, son más ricos que los ricos capitalistas y disfrutan de todas las ventajas del capitalismo, mientras sus ciudadanos malviven con lo justo o ni eso, adorando a sus privilegiados o cautivos de ellos.
Donde las libertades brillan por su ausencia y la miseria campa a sus anchas.
Donde sus pueblos no prosperan y los que mandan, nadan en la abundancia.
Donde la corrupción y el egoísmo triunfan con escaso disimulo. 

Y aun así y bien demostrado a estas alturas del siglo XXI que el socialismo NO FUNCIONA, hay gente que sigue empeñada en pregonarlo como la más eficaz organización de los pueblos.


¿Por qué?...Por el egoísmo innato del ser humano. Porque los que lo pregonan, tienen sus privilegios adquiridos, sueldos de más de 3.000 € al mes, coche oficial, regalos y prebendas, una vida cómoda y de acomodados capitalistas en sí.

Tienen un montón de bobos que dicen “amen” a todo lo que digan, receptores de su discurso, seguidores de sus doctrinas y aunque sea utópico e imposible lo que propagan, es bonito y queda bien en cualquier sitio.
Siempre hablan de más gasto para el pueblo, aunque luego ese gasto se lo quedan ellos y sus allegados, sin importarles quien pagara ese gasto. Pero queda todo muy popular…y a deber!

Como el que entra en una taberna, dice lo guapo que es. Invita a todos y deja la cuenta a deber. Que buenos son que  siempre invitan, exigen más para el pueblo y el pueblo los vota en tropel.

Cuando el pueblo deje de creerse milongas, deje de fiarse de estos vividores y le ponga freno con el voto a tanto pregonero vendedor de paraísos.
Entonces seremos un pueblo culto y preparado para tener una democracia decente.


Mientras tanto, solo disfrutaremos de la partidocracia que se han montado estos vendedores de ilusiones, para disfrutar de nuestro esfuerzo y nuestros euros.

@ogro_corrosivo