lunes, 3 de febrero de 2014

Que caras nos salen las mareas

El otro día, lo definía muy bien un dirigente sindical: “La ‘marea’ se lleva a Lasquetty.” Y no es así, al Sr. Lasquetty se lo lleva su torpeza y su chapuza.
Lo destituye un presidente autonómico, el Sr. González que con ático o sin él, con carisma o sin él, está demostrando ser un buen gestor. Que es lo que queremos los ciudadanos.

Que su consejero intenta una privatización chapucera, con tintes de favoritismo hacia determinadas empresas, con un concurso que parece amañado, con unas reglas que se cambian en los últimos días de licitación.
Que con todo esto un juez, no tiene más remedio que paralizar la privatización de la gestión, hasta investigar todo lo dudoso que asoma.
Pues a tomar por culo el consejero. Si señor con dos coj…
Ha demostrado su torpeza e incapacidad, a si que a dedicarse a otras cosas.
Ojala funcionaran así todos los demás presidentes, alcaldes o jefes políticos en general, que aguantan chapuceros e ineptos a sus espaldas, unas veces victimas de su propia incapacidad, otras en agradecimiento a servicios prestados y otras por el enchufe de sus allegados.

Andalucía, su Junta y ayuntamientos esta llenita de todo esto que digo.Pero allí no hay mareas de ningún color. ¿Cómo se van a montar mareas a sí mismos?

Ahora vienen los de la marea blanca más preocupada por sus privilegios que por la calidad de nuestra sanidad y ya no digamos por el sufrido paciente, que para ellos no es más que eso, un “paciente” alguien con mucha paciencia. A ponerse medallas. ¿Medallas, de qué?



Los hospitales públicos, se han convertido en el infierno de unos pocos profesionales médicos y el paraíso de una legión de “sanitarios-funcionarios”. Donde unos escasos médicos sufren el apelotonamiento de enfermos, mientras el ejército de “sanitarios-funcionarios”  está ocupado en tareas sindicales, se escaquea por los pasillos, tomando café en las unidades con poco lio, charlando  de sus cosas por teléfono o directamente en el bar.

Es una reforma absolutamente lógica y necesaria para poner algo de orden en el gran desorden y despilfarro que hay en nuestros hospitales públicos, reforma que tarde o temprano se tendrá que hacer. Lo que hay es insostenible.
Prueba de ello es que en los hospitales ya en funcionamiento con gestión privada, el paciente es atendido mejor y todo sale mucho más barato, porque hay más productividad y control. Cualquiera que haga uso de nuestros hospitales públicos se da cuenta de lo necesaria que es.

Y hablo con conocimiento de causa…Ya que desgraciadamente, en el último año y por una mala caída, he sido usuario de hospitales públicos y clínicas privadas con frecuencia. Dándome cuenta de cómo funcionan unos, otros y donde está la diferencia de gasto para hacer una misma cosa.

Ejemplo: En varias ocasiones me han tenido que hacer radiografías en un hospital público del noroeste de Madrid, en todas las ocasiones tarde en torno a una hora de espera (teniendo cita a una hora concreta). En la sala de rayos X una operadora te atendía y hacia la placa, solo ella trabajaba, mientras en el cuartito desde el que se aprieta el botón había unas 10 personas más, tomando café, hablando de sus vacaciones, moda, etc. Personal de escaqueo al que pagamos todos.

Los resultados, ya los sabrá usted dentro de una semana.
Por los pasillos veías multitud de batas blancas y verdes de charla y ociosos.
Al salir del hospital, la cafetería de personal abarrotada, en las escaleras frente a la puerta principal, mas de 25 batas blancas fumando y charlando de sus cosas.

Y en frente del hospital 3 locales de sindicatos sanitarios, atestados de liberados sindicales de risas y cachondeo. Todos con su sueldo asegurado, cuya única labor es defender sus privilegios y en locales que les pagamos los “pacientes”.
En fin ves el escaqueo generalizado que hay y que allí sobra la mitad del personal.Pero te callas, tu salud está en sus manos y no vaya ser que te atiendan todavía peor.

En urgencias tuve la mala fortuna de llegar un día a la hora de comer, me pasaron a urgencias traumatológicas y me toco esperar 70 minutos hasta de que alguien me preguntara que me pasaba. Durante la espera tuve ocasión de escuchar a los que estaban detrás del mostrador (yo estaba en silla de ruedas y no los veía) Había 2 señoritas. Una hablando por teléfono todo ese tiempo(70 minutos) de temas variados, el bolso que se había comprado, su relación con un tal Toni, la casa de turismo rural que habían visitado el último fin de semana, etc… La otra también al teléfono incitaba a alguien a bajar por allí, que estaba todo muy tranquilo y se podrían tomar algo, charlar y escaquearse a gusto.
A mi pregunta de si me atendía alguien, solo obtuve la contestación de: tenga usted paciencia que enseguida viene un medico.

En otra ocasión la radiografía me la hicieron en una clínica privada perteneciente a la mutua laboral y el tiempo de espera (sin cita) fue de 10 minutos, solo estaba la operaria que me la hizo, sin que hubiera un guateque en la cabina del botón y los resultados los tuve en mano 15 minutos más tarde. Solo intervino en todo el proceso una persona. En el hospital público tres burócratas y un operario, mas los tropecientos escaqueados de la cabina. Una hora de espera y sin resultados. En las tres ocasiones que me radiografiaron en la pública fue igual. Esa cabina debe de ser el centro de reunión de la zona. Aunque también descubrí otro. La sala de espera de medicina nuclear, llena de sanitarios café en mano, charla animada y 0 pacientes.

Ahí es cuando te das cuenta cómo funciona la gestión privada y cómo funcionan los “funcionarios- sanitarios” públicos que trabajan a la cubana. Luego todos esos vividores, son los que engañan a los enfermos diciéndoles que van a tener que pagar por ir al hospital, que lo están privatizando todo y que la sanidad no se vende, se defiende, etc.
Son los primeros en ir a la manifestación de turno, con su pegatina en el pecho de UGT o CCOO, banderita y megáfono. Pegatinas y banderitas que también salen de nuestros bolsillos.

¿Cómo no se van a manifestar todos esos escaqueadores para que no se les termine el chollo?
En una conversación con uno de ellos, que se sinceró conmigo, me explicó el por qué de la falta de eficacia, las esperas y el escaqueo generalizado.
Me dijo, mira si trabajáramos con prontitud, diligencia y eficiencia, sobraríamos más de la mitad y como ha nadie le gusta que le trasladen o le echen, pues así están las cosas y así se funciona aquí. Al fin y al cabo, sois pacientes, no tenéis otra cosa que hacer que tener paciencia y si nos joden mucho, vosotros sois nuestros rehenes!

Pero ellos no son los que han parado la gestión privada, que es imparable, no queda otro remedio. Lo sabe hasta el privatizador por excelencia: Tomas Gomez, que enseguida saldrá a presumir con que lo ha parado el. No es así
Ha sido un juez en vista de la chapuza que ha intentado hacer un consejero, poco preparado o con intereses ocultos.
No ponerse medallas inmerecidas. Cualquiera que pase por un hospital se da cuenta de la ineficacia y desidia que reina en ellos y de la poca razón de la marea blanca.

Si a mí cada mes en vez de quitarme el 25% de mi sueldo para pagar entre otras cosas a este ejercito de sanitarios- funcionarios, me quitaran el 15% y redujeran el gasto, aumentando la productividad en estos hospitales. Yo estaría muy de acuerdo, pero no será así, seguramente me suban algún impuesto para pagar la contratación de más personal para engrosar la nomina y la ineficiencia.


¡Para echarse a llorar!

@ogro_corrosivo