lunes, 5 de mayo de 2014

El pasado falangista de José Antonio Griñán al descubierto

 “Corría el año 1967, y un joven de nombre de pila, José Antonio acompañaba a sus tíos Rafael y Juan ataviado con una camisa azul bajo una zamarra gris, como otros muchos jóvenes, a rendir homenaje al primer estudiante falangista asesinado en 1934, Matías Montero,  a unos cientos de metros de su casa, en la calle Juan Álvarez de Mendizábal, organizado por el falangista Sindicato Español Universitario (SEU). Tras rendirle homenaje como uno más, respondiendo a los lemas nacionalsindicalistas de rigor, con unos sonoros ¡Presente! y tras el himno del Cara al Sol se trasladaron juntos a la capilla del Colegio Mayor José Antonio, en la Ciudad Universitaria para escuchar una misa en honor al heroico estudiante falangista, en el entonces 33 aniversario de su asesinato. Esa es una historia normal y por aquel entonces corriente, si no fuera porque ese joven de nombre de pila José Antonio, se apellida Griñán Martínez, y ha sido el presidente del PSOE, con despacho a unos escasos metros de donde sucedió ese homenaje. Tras el acto, acudió a la amplia casa que los Martínez Emperador tenían en la calle Alberto Aguilera, para tomar un refrigerio, como era tradicional en la familia. Después se marchó sólo a su casa, también situada muy cerca, en la glorieta de San Bernard          o”. Así lo cuenta el libro, “El pasado azul oculto de muchos españoles.



Según cuenta el autor del libro, la escena le fue narrada con todo lujo de detalles por el Jefe Provincial de Falange Española de las J.O.N.S. Antonio Ruiz Valera, en varias conversaciones que mantuvo con el líder falangista en la casa de este en el madrileño Paseo de Reina Cristina, quien le aportó una fotografía de un joven José Antonio Griñán conversando con otros jóvenes en el Centro Social Manuel Mateo situado casualmente también en la calle Ferraz. El Centro era la sede declarada de muchos opositores falangistas al Régimen de Franco, y de hecho allí, se realizaron muchas reuniones de sindicalistas como Marcelino Camacho, Julián Ariza o Ceferino Maestú, que cuajaron en la fundación de Comisiones Obreras y todos ellos detenidos en el famoso Proceso 1001 en 1968.

Pegado a las faldas de su tío
Precisamente, el veterano sindicalista Ceferino Maestú, falangista y fundador de Comisiones Obreras, también recuerda al joven José Antonio Griñán por aquellos locales, según testimonio recoge el libro de Luis Brotons, junto al de varios falangistas más compartieron aquellas vivencias con Griñán. Un joven José Antonio Griñán, que se identifica en el libro como “siempre pegado a las faldas de su tío Rafael Martínez Emperador”, entonces Magistrado de Trabajo, y asesinado por ETA en febrero de 1997. El propio Griñán reconocería años más tarde, que Rafael Martínez Emperador, no sólo era su tío, sino que incluso era uno de sus mejores ayudas mientras fue Ministro de Trabajo, e incluso le ayudó mucho en la elaboración de la Reforma Laboral.

Estudiante de oposiciones a Inspector de Trabajo e hijo de un oficial del Cuarto Militar de Franco

La presencia de José Antonio Griñán en aquellos ambientes, no era sospechosa de producirse por infiltración, puesto que su padre, Octaviano Griñán Gutiérrez era un conocido oficial del cuarto militar del Generalísimo Franco, Regimiento de la Guardia de su Excelencia el Jefe del Estado, destinado en El Pardo, y toda su familia era una destacada familia adicta al Régimen. Los falangistas que le recuerdan y que desfilan esos recuerdos por el libro de Brotons, apuntan que era un joven listo y aplicado que estaba estudiando entonces las oposiciones para inspector de trabajo, oposiciones que aprobaría finalmente en 1969. Tampoco era difícil verle con su otro tío Juan Martínez Emperador por esos círculos. Juan fue uno de los fundadores de Alianza Popular junto a Manuel Fraga, partido en el que recaló tras colgar la casaca blanca del Movimiento Nacional, como otros muchos de la época, y partido que abandonó por discrepancias sobre la inclusión de la autonomías en la Constitución, contra la que votó.


No es que el pasado de José Antonio Griñán sea único precisamente en la sociedad española, pero sí, que quienes suelen señalar con el dedo a otros por un pasado similiar, tengan como presidente a alguien con un currículum como el relatado en el libro de Brotons.