lunes, 26 de mayo de 2014

Y el PSOE volvió a sacar el dóberman: el socorrido machismo

Cuando se está nervioso, cuando no se tiene alternativa ni nada que ofrecer, cuando no hay nada que perder porque ya te dan como perdedor, entonces recurres al barro, a lo sucio, al ataque personal. En eso se ha transformado esta campaña europea que apuntaba aburrida y que ha acabado convirtiéndose en una discusión de marujas de portal a las 4 de la tarde sobre si fulanito es más o menos machista en lugar de lo que votaremos el domingo: Europa.

En el debate ya lo demostró, y cumplió a rajatabla el guion de ficción que había esbozado en un artículo días antes: aborto, ir de la más feminista del mundo, llamar machista al contrario y amnesia profunda de lo ocurrido hasta hace dos años ( http://ladoblemoral.com/2014/05/08/asi-sera-el-debate-valenciano-canete-historia-de-una-ficcion-muy-real/ ). Vamos, un compendio sobre la demagogia más descarada (con mueca de medio llorar y carta de un supuesto joven desesperado incluido) y ni una palabra o propuesta sobre Europa. No es que yo sea Sandro Rey y lo adivinase, es que el personaje es muy predecible, y no da para más. Elena lleva toda su vida con el mismo rollo y da igual que sean las elecciones europeas o las del presidente de la escalera, ella saca a pasear el aborto y su supuesto feminismo y a vivir que son dos días.

El problema viene cuando Arias Cañete comete la torpeza en el debate de dejarse arrastrar por su juego en lugar de centrarse en su mensaje y cortarle tajantemente (mira que era fácil, le sacas los recortes en Francia y que todo eso de lo que habla no es asunto europeo y punto), y luego al día siguiente remató con el famoso desliz. Desliz sobre al que a estas alturas aún estamos dando vueltas. Desliz que sirvió en bandeja al PSOE sacar el dóberman, ese al que recurren cuando no ven ya solución a unas elecciones perdidas, el dóberman del socorrido machismo al que aderezan con un poco de extrema derecha.



Un mensaje, el del PSOE, que cree que habla en nombre de todas las mujeres, y que como es habitual en la izquierda, quiere vendernos su supuesta superioridad moral. Pero como dijo la consellera Isabel Bonig en un mitin “lecciones de feminismo, cero. Yo ya soy mujer libre sin que el PSOE venga a decírmelo. Las mujeres somos algo más que hablar del aborto y el feminismo rancio. Las mujeres del PP están en sus cargos por profesionalidad, otras necesitan cuotas para encabezar listas”. Un auténtico ‘ZAS en toda la boca’ en la línea de flotación de Elena ‘dejé de estudiar porque me aburría’ Valenciano y su corte de cínicos y medios que han reducido una campaña electoral a tachar al adversario de machista (y ya los más osados directamente de nazi como hizo el líder del PSOE en Aragón).

El PSOE ha reventado la campaña, nos ha arrastrado al terreno de la política basura, y los medios han caído en su juego. Pero todo dóberman tiene sus peligros, lo sueltas pero puede acabar mordiendo al dueño en un descuido. Y es lo que pasa con lo del machismo, que saca a la luz tus incongruencias, y el cinismo sin límites. Sólo dos días después de sacar el PSOE la artillería pesada contra el ‘machista’ Cañete, Valenciano compartía un mitin con el presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, condenado por pegar a su mujer (http://elpais.com/diario/1992/10/07/sociedad/718412407_850215.html ).Persona a la que el PSOE no ha cesado en sus cargos. ¿Se imaginan ustedes que Eguiguren fuera del PP? Estaría ipso facto en la calle. Lo peor de todo es que, los mismos altavoces mediáticos, la misma izquierda rancia que se lleva las manos a la cabeza porque Cañete cometa un desliz, es la que no dice ni mu de Eguiguren.

Y cuando les preguntaron, como a Jáuregui, nos salieron con que “es un incidente, eso paso hace un tiempo”. ¡Toma ya! ¿Entonces, si ahora pego a alguien, no pasa nada porque es “un incidente”? Un incidente, señor Jáuregui, es que escribiendo este artículo se me caiga un vaso de agua en el teclado y eso me retrase la redacción, no pegar a mi mujer. Lo grave, sin embargo, no es las palabras de Jáuregui, o el cinismo de Valenciano, sino la #doblemoral instalada en los medios y la sociedad a la hora de tratar esto entre derechas e izquierdas ¿Han visto alguna portada sobre Eguiguren y Jáuregui? ¿escuchado alguna tertulia? ¿Visto a alguna progre rasgándose las vestiduras y exigiendo dimisiones a todo quisqui? ¡Qué va! Pero a Cañete sí pueden empañarle una carrera política de 30 años por un patinazo en una entrevista. Así señores funciona la #doblemoral en España.

De todas formas esto no viene de nuevo. La derecha debe ir con un cuidado exquisito no ofenda a la progre de turno y la tachen de machista, pese a haber demostrado contar con mujeres preparadas y capaces, muchas de ellas mejores que las del otro lado (sobre todo las de la última etapa de Zapatero de ‘pajines’, ‘aídos’ y ‘valencianos’) mientras que la izquierda puede hacer comentarios sexistas como ‘la de las tetas gordas’ de Diego Valderas, mandar a Fátima Báñez ‘a hacer punto de cruz’ o el ‘hay que convivir con la economía sumergida como con algunas mujeres: no se las puede eliminar por decreto’ de Alfonso Guerra rescatado por un diputado canario sin reproche, ni político ni mediático, alguno.

Por no hablar de lo que es el ‘feminismo’ para la izquierda zapateril y rubalcabiana de Elena Valenciano (http://ladoblemoral.com/2013/11/26/la-doblemoral-femiprogre/ ). Si feminismo es hacer una lista cremallera sin valorar a la gente por sus capacidades, colocar a un ministra de Defensa mujer y embarazada sólo por conseguir un titular de periódico (como bien explica el socialista Joaquín Leguina en su libro) o tirar a un ministro de Cultura para colocar a una ministra sólo porque el ministerio “necesita glamour” (Zapatero dixit a César Antonio Molina), pues apaga y vámonos.

En fin, esta campaña, la que el PSOE reventó con el pretendido ‘machismo’ del resto, ha sido un festival del cinismo, como el de Valenciano compartiendo mitin con Valls, el de los recortes de Francia, mientras raja de las reformas de Rajoy. Eso sí que es para portada y editorial y no una frase desafortunada de Cañete. Confiemos en que la gente, a la hora de votar, sea capaz de juzgar algo más que el barro que el PSOE ha extendido para tapar su nula alternativa. Presupongo a los votantes un poco más de conocimiento del que les presupone Rubalcaba y Valenciano con su campaña del dóberman.