viernes, 18 de julio de 2014

La proclamación de Felipe VI costó menos en seguridad que un partido de fútbol de alto riesgo

Esto días hemos conocido un nuevo dato que ha hecho dar en todos los morros a guarros, progres, republicanos y demás escoria social que puebla nuestra gran nación. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha destacado que la proclamación de Felipe VI como nuevo Rey de España costó menos en seguridad que una huelga general, una manifestación relevante o un partido de alto riesgo.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el propio Fernández Díaz informaron que los gastos están repartidos entre las Cortes, los distintos ministerios y la Casa Real, entre otras instituciones pero el ministro del Interior aseguró que el mayor coste ha debido ser la seguridad, pero sostuvo que lo gastado no ha sido superior al gasto de eventos que no tienen esa trascendencia histórica ni muchísimo menos, lo que debería hacer reflexionar a muchos por hablar antes de tiempo.

Lo mejor de todo es que muchos de los que se quejaban se han dado de bruces porque es que el gasto en  fue menor en el dispositivo policial que con ocasión de huelgas generales o de manifestaciones de elevado riesgo donde la policía tiene que acudir en masa para retener a los violentos que acaban agrediendo a la Policía, rompiendo mobiliario urbano e incluso quemando cajeros y contenedores.



Además desde el Gobierno han insistido en que lo empleado en seguridad para la proclamación de Felipe VI no ha sido una cifra alta para la relevancia histórica que tuvo el hecho de cambiar de rey que desde hace 40 años no sucedía. Además remarcó que claramente los mundiales o las Olimpiadas cuestan más en seguridad que la sucesión de Don Juan Carlos.

Además, desde Interior declararon que como este hecho no sucede muy a menudo sino al menos cada 40 años, pues la cifra de gasto sería casi ínfima. Además se ha defendido que si de algo España puede legítimamente orgullosa en ese ámbito es que ese acontecimiento histórico se ha producido desde la absoluta estabilidad institucional, normalidad democrática y desde la absoluta y pacífica convivencia.


También hay que tener en cuenta que la seguridad no ha sido noticia, lo cual es una buena noticia, al tiempo que el dispositivo policial no ha tenido relevancia informativa ni por sobreactuación ni porque se hayan producido problemas o porque no hubiera habido un adecuado dispositivo de seguridad.