lunes, 13 de octubre de 2014

El ébola y la cainita izquierda española: cuanto peor, mejor

No había visto tantos especialistas en enfermedades contagiosas y en protocolos del ébola que en los últimos dias. Ahora todos saben qué hacer si se repatria a un contagiado, como tratarle para evitar contagios y cómo aislarle para evitar infecciones. Y oye, todo ello expresado en un tuit de 140 caracteres. Sí hay lumbreras en España, sí. Con tanto intelectual experto en patologías deberíamos ser la primera potencia mundial en medicina. En realidad todo esto es muy español: hablar de un tema que salta a la actualidad sin tener ni puta idea, y hacerlo como si se fuera un experto en la materia. Ya lo dice la gente: España tiene 46 millones de seleccionadores de fútbol y de presidentes de Gobierno y el país se arregla en media hora de birras con amigos en una barra de bar. Ahora además también tenemos 46 millones de expertos en ébola.

Esto se junta con otra tradición muy española como es la de machacar al contrario, despellejarle vivo a las primeras de cambio. Una tradición muy arraigada en la izquierda española, cainita donde las haya, rencorosa, vengativa y dispuesta devorar al contrario a las primeras de cambio. La prueba está en que 80 años después algunos aún siguen obsesionados con la Guerra Civil y los periodos más negros de la Historia, como una especie de revancha eterna en lugar de mirar al futuro.



Tras saltar el primer caso de contagio de ébola en España, la maquinaria cainita de la izquierda española se puso en marcha. Valga de antemano que no exonero al ministerio de responsabilidad. Deberá dar explicaciones, analizar lo ocurrido, gestionar la crisis y si se da el caso asumir responsabilidades. Pero una cosa es eso y otra muy distinta que algunos poco más estuvieran ayer montando una fiesta en redes sociales porque ya tenían un marrón con el que hincar el diente al PP. Qué más da las explicaciones o esperar al menos a que finalice la gestión de la crisis, aquí hay que pedir la dimisión de la ministra, de Rajoy o del Sumsum Korda si hace falta. A algunos se les notaba la risa en sus rostros. Iban a machacar al PP a cuenta del ébola y eso era lo que importaba. Y si a esto le metían un poco de alarmismo pintando que en España teníamos a los caminantes de The Walking Dead por las calles, pues el cóctel era perfecto: destrozar el PP y generar el miedo en la población por culpa del PP.

Algunos hasta se lanzaban al monte de la descalificación y el insulto, deseando la muerte por ébola de los votantes del PP, siguiendo esa curiosa tradición que se ha instalado en Twitter de desear la muerte de alguien a las primeras de cambio. Yo mismo recibí un atajo de insultos por comparar la reacción que estaba teniendo la izquierda en España con lo que pasa en países como en EEUU. Ahí se detectó también un infectado por ébola. El infectado procedía de Liberia y fue al hospital varias veces reclamando atención sin que le hicieran caso. Fallaron los controles que hacen a la gente que accede desde países de África y no habían tenido en cuenta las advertencias del enfermo. Pero ahí nadie ha salido en tromba a reclamar la dimisión de Obama o de su responsable de Sanidad, ni a vender que poco más que EEUU se asoma al apocalipsis del contagio. Pues por decir esto, evidenciar la diferencia de comportarse ante las crisis en EEUU y España, no recibí más que insultos por minuto de esa izquierda cainita.

Al final lo que subyace es la teoría del cuanto peor, mejor. Determinada izquierda rencorosa y más propia del siglo XIX que del XXI es capaz de desear hasta un desastre nuclear si con ello se iban estos fachas que no tienen legitimidad alguna (aunque hayan ganado por mayoría absoluta) del PP. Esa izquierda que tiene sueños húmedos cada vez que sale una mala noticia del paro o de la economía, y cuando sale alguna buena, se le agua la fiesta, pone cara de niño enfadado y sale por la tangente despreciando cualquier dato positivo.


Esa izquierda que cuando llueve está deseando que se inunde un colegio para ir corriendo y convertir la anécdota en el desastre con el que despellejar la política del PP, ese partido al que le niegan el derecho de legislar o hablar de Educación o servicios sociales, donde se creen que son los amos y señores del cotarro. Ese cainismo que desea que le den palos por todos lados a la imagen de España o de la Comunitat Valenciana, y si hace falta van a medios extranjeros, a Bruselas o donde haga falta a hacer de ‘embajadores de la mierda’ con tal de que se hable mal de su tierra y así conseguir, ellos creen, algún rédito político. Lo de joder con tu actitud la llegada de inversiones extranjeras, del turismo o simplemente el buen nombre de tu país o comunidad, pues da igual, daños colaterales necesarios para que gobierne ‘el pueblo’ (como se autodenominan) y no esa pandilla de fascistas corruptos sin legitimidad del PP. Ese es, por desgracia, el carácter cainita de la izquierda española que con el ébola ha vuelto a demostrar su máxima expresión.

Post original de @quiqueval, puedes leerlo en la http://ladoblemoral.com/