miércoles, 3 de diciembre de 2014

EDUCACIÓN DESCENTRALIZADA

Vivimos en Estado de autonomías en el que prima la descentralización de toda gestión política. Cada autonomía tiene la capacidad de regir en su territorio, claro está, conforme a los dictados de la constitución. Sin embargo, en estos últimos días observamos que esta se vulnera sin sanción alguna. Mucha gente piensa que la mayoría de la población, que la totalidad de los españoles están a favor de esta  división autonómica,  pues creen que esta es la mejor manera de gestionar este país. Pero esto no es así. Solo hemos de acudir a las encuestas para observar que los posicionamientos ante un Estado central y un Estado de autonomías están muy reñidos.



Al hilo de lo mencionado, el tema que hoy toca plantear, un tema quizás  dejado de lado es la educación española y la gestión de esta. Los resultados del sistema educativo español son nefastos, colocando a España a la cabeza del fracaso escolar en Europa. El 23,5% de los estudiantes dejan los estudios tras la ESO o sin graduarse. Este fracaso estrepitoso es consecuencia de varios factores. Mirando atrás podemos observar como los diversos gobiernos desde el de Felipe Gonzáles hasta el de Mariano Rajoy han bombardeado la educación con constantes cambios. Cambios que no sabemos si respondían a un interés por mejorar la educación o a un interés por beneficiarse de ella. Estos incesantes cambios, de una legislatura a otra han impedido que se establezca una educación más o menos eficaz. Otro factor importante, son los recortes realizados que sumados a la mala gestión dan como resultado este fracaso en la educación.

Los factores mencionados anteriormente son siempre usados cuando alguien quiere explicar el fracaso del sistema educativo. Sin embargo, hay uno que siempre se pasa por alto. La descentralización de la educación. Como ya he mencionado antes, vivimos en un Estado de autonomías en el que cada región asume ciertas competencias y entre estas se encuentra la educación. Las autonomías gestionan el dinero, el temario, las asignaturas, los horarios, las pruebas de acceso a la universidad, etc. Este ejercicio autónomo de la educación conlleva a que en cada comunidad la educación sea completamente distinta, impidiendo la movilidad y con ello la oportunidad de cualquier joven español a recibir una misma educación en su país. El sistema educativo de cualquier país ha de tener como fin último formar jóvenes competentes para el futuro. En cambio, de esta descentralización obtenemos varios gestores, las autonomías, cuyo fin puede ser independiente al de los demás y pueden servirse de dicha educación para fines propios. El ejemplo más relevante es el de Cataluña, en el que de una manera más o menos directa utilizan la educación como herramienta para adoctrinar a los jóvenes en el movimiento independentista, haciéndoles sentir rechazo hacia España.


Es posible o no que la división en ciertos campos de la gestión política sea necesaria, pero hay temas, como la educación, en los que el objetivo es común a toda España  y por ello han de ser competencia única del Estado, para impedir abusos y  proporcionar oportunidades a todos por igual.