lunes, 9 de marzo de 2015

Las 50 sombras de Sánchez

El pasado miércoles 11 de febrero, Susana Díaz acariciaba un gatito. A lo Marlon Brando sentado en su despacho de El Padrino con una sonrisa malévola. Y Pablo y Tania, la pareja de moda, brindaban con champán en el piso de VPO que la madrileña tiene en Rivas cortesía del Ayuntamiento comunista. Todos reían. Asistían a la inmolación del PSOE empezando por la Comunidad de Madrid. Ni en los mejores sueños de Pablo y Tania hubieran imaginado una jugada tan buena. En dos semanas se han cepillado a IU de Madrid y ahora Pedro I ‘El Guapo’ les hace el gran favor de dinamitar el PSM. Vía libre en toda la izquierda para que Podemos sea su fuerza de referencia. La única que plante cara al PP.

El plan maestro de Pablo Iglesias para sustituir un ‘bipartidismo’ (aunque no me gusta hablar de bipartidismo porque en España no existe tal) por otro está saliendo a la perfección. Ya se han cargado Izquierda Unida, los cuales, inocentes ellos, pensaban que la novia de Pablo no iba a ser un caballo de Troya. Ilusos. Ahora Cayo Lara dice que las ideas de Podemos son propias de Groucho Marx. Demasiado tarde. Habéis estado llorándoles y chupándoles el culo buscando la famosa ‘confluencia’ (bueno, Garzón sigue con la matraca no sea que se le acabe el chollo) y cuando os habéis dado cuenta que Pablo & Cia no quieren confluencia ni leches sino ser los reyes del mambo, ya es demasiado tarde. Se os han comido con patatas. Como se han comido a parte de Compromís (la más antisistema y no nacionalista), de la CUP o incluso de Bildu. El voto de ‘cabreo’ y contra lo establecido ya tiene forma de canalizarse. Pero Podemos no ha venido para quedarse con las migajas de la izquierda, con lo que queda a la izquierda del PSOE. Vienen a por la tarta entera.



Pablo Iglesias ya lo dijo bien claro: “en 2015 sólo habrá dos opciones, PP o Podemos”. Así que el rollo ese de que Podemos venía a cargarse el ‘bipartidismo’ para tener una democracia más plural es la estafa del siglo. Lo que quieren es cambiar unas piezas, el PSOE y sus comparsas como IU, por ellos mismos. Mismo juego pero con distinto actor desde la izquierda. Una casta, la socialista, por otra, la podemita. Y Pablo no oculta sus planes: quiere empujar al PSOE al suicidio, al harakiri. Da igual que sea segunda o tercera fuerza política, su estrategia es presentar su candidatura a la presidencia de Gobierno y que el PSOE se tenga que mojar: o él o Rajoy. Si el PSOE opta por votar la investidura de Rajoy, Podemos se convierte en la principal fuerza de oposición, se confirmaría que PP y PSOE no son más que una casta que busca perpetuarse y el sector más izquierdista del PSOE huiría despavorido. Si el PSOE opta por hacer presidente a Pablo Iglesias, Podemos le hará el abrazo del oso, se lo comerá vivo. Elija lo que elija, aunque sea la abstención y dejar gobernar al más votado, estará inmolándose.

Esto puede precipitarse en las autonómicas. Podemos puede ser la segunda fuerza en algunas comunidades, y si el PP no tiene la mayorías absoluta, gobernar con pactos. ¿Qué haría el PSPV en la Comunitat Valenciana de darse ese escenario? Aparte del fracaso de perder la hegemonía de la izquierda ¿facilitarían el cambio de Gobierno que tanto cacarean a costa de dárselo a Podemos o truncarían las esperanzas de la izquierda y dejarían gobernar al PP en minoría? Hagan lo que hagan lo pagarán caro. Se las daban muy felices hace un año con su tripartito con EU y Compromís, poco más ya se habían repartido las carteras, pero no contaban con que un actor nuevo, Podemos, iba a entrar y cargarse todo el tablero.

Con lo que no contaba Pablo Iglesias es que la inmolación del PSOE iba a empezar antes que lo previsto en sus planes. Y encima propiciado por su propio ¿líder? Pedro Sánchez. El PSM a día de hoy no existe. Sánchez lo que quería era reafirmar su autoridad y dejar claro que el que manda es él. Y su gesto de cargarse al PSM de Tomás Gómez tendría lógica y sentido común viendo el marrón que dejó Tomás en Parla y las pésimas previsiones electorales. Pero el remedio puede ser peor que la enfermedad. Primero, por el esperpento dado en el funeral político de Tomás Gómez, con amenazas de denuncias, militantes asaltando la sede de Ferraz y Tomás lamentando en la tele que le habían cambiado la cerradura y no le habían devuelto la réplica de su vespa. De película de risa. Y segundo, porque el partido se queda sin liderazgo y sin un orden. Podemos, y Tania, se frotan las manos.

El golpe de timón dado en Madrid pierde todavía más sentido si analizamos lo que pasa en los socialistas del resto de España. Si la excusa para tirar a Invictus era la posible corrupción en el tranvía de Parla y la mala imagen generada con ello, Sánchez debería disolver todo el PSOE andaluz de arriba abajo. Tomás Gómez ni siquiera está imputado, pero en la Andalucía de los EREs llevan 300 imputados incluidos dos expresidentes de la Junta. Y si el pretexto son los malos resultados en Madrid, Pedro ‘el guapo’ debería reducir a cenizas medio PSOE, como el de Balares, al que las encuestas le sitúan en tercer lugar en votos y en algunos ayuntamientos va a renunciar a sus siglas con tal de echarse en brazos de Podemos y la izquierda radical nacionalista. Lo nunca visto en un partido que hace sólo cuatro años ostentaba la presidencia del Gobierno con una buena mayoría.


Parece que el exministro Ángel Gabilondo ha calmado las aguas y que el PSM recupera cierta seriedad tras su semana carnavalesca, pero difícilmente podrá remontar las encuestas tras el espectáculo dado. Las encuestas ya sitúan al PSM detrás de PP y Podemos. Las encuestas serias, claro, y no la de risa que hizo El País diciendo que en 12 horas y tras tirar a Gómez el PSOE recuperaba la mitad de los votos y se colocaba primero. Señores de Prisa, vale que hayan ayudado a Sánchez en su operación de liquidar a Gómez, pero disimulen un poco mejor. Ahora todas las miradas se centran en Susana: si el órdago de convocar elecciones en Andalucía le sale bien, y las autonómicas y municipales de mayo son un desastre para el PSOE, lo más seguro que este Debate del Estado de la Nación sea el último para Pedro Sánchez.

Post original de @quiqueval, puedes leerlo en LaDobleMoral