lunes, 16 de noviembre de 2015

Carmena necesita dos escoltas más que Botella



El fin de la violencia de ETA y la crisis económica empujaron hace unos años la reducción de escoltas a políticos y personalidades de todos los niveles en casi un 90 por ciento. Sin embargo, en el Ayuntamiento de la capital, la entrada de Ahora Madrid en el Gobierno ha supuesto un incremento de los mismos, llegando a los niveles de los años más duros del terrorismo, según fuentes policiales.

Lo curioso es que el equipo de Manuela Carmena ha hecho siempre gala de la reducción de este tipo de gastos en aras de realizar siempre «un uso responsable de los recursos». Un alto mando policial tira por tierra este argumento y va aún más allá: la alcaldesa Manuela Carmena tiene más escoltas que su predecesora, Ana Botella. La información sobre protección personal es sensible y por motivos de seguridad es preferible evitar detalles concretos, pero, a grandes rasgos, la ex alcaldesa llevaba normalmente seis agentes en sus traslados mientras que la actual regidora madrileña necesita ocho diariamente, según las mismas fuentes. Uno de los motivos por los que se ha tenido que incrementar el personal destinado a la protección de Carmena es, precisamente, uno de sus gestos más significativos: cambiar el coche oficial por el metro «en la medida de lo posible». Para quienes no es una buena idea este gesto de «normalidad» que quiso transmitir Carmena a la ciudadanía es para los encargados de velar por su seguridad, ya que el riesgo de viajar en el suburbano ha aumentado de forma exponencial en comparación con los traslados en vehículo privado.

La seguridad de Carmena la forman ocho policías y un cabo (que es el responsable del servicio). Seis la van acompañando andando y dos en vehículo, cuando hace uso de él. Y es que cada vez que la alcaldesa realiza ese «amable» gesto de coger el metro tiene que movilizarse todo ese dispositivo de agentes del Cuerpo de la Policía Municipal de Madrid, adscritos a la Unidad de Vigilancia y Protección o Grupo Especial de Protección (GEP).

Dos agentes tienen que ir montados en el vagón que vaya a tomar la regidora, otros dos en el andén y dos en la parada que se baje (Retiro o Banco de España cuando se dirige a su puesto de trabajo en el Palacio de Cibeles), según las mismas fuentes. Estos policías se distribuyen en dos turnos de 16 horas en días alternos y en el domicilio particular también cuenta con dos agentes de paisano vigilando las inmediaciones de su vivienda. Aunque la amenaza hacia estos políticos puede venir desde cualquier sector, los grupos radicales de izquierda –quizás más activos que la extrema derecha a la hora de increpar a la clase política o hacer escraches en su domicilio privado–, la han dejado, hasta el momento, más tranquila que a sus predecesores en la alcaldía de la capital.

Carmena dispone, según informó poco después de tomar posesión de su cargo, de dos vehículos pertenecientes al GEP y un coche camuflado como apoyo para la escolta. Eso sí, aseguró que el número de coches oficiales iba a reducirse y ya no se llamarían así sino «coche de incidencia». Lo que sí es cierto es que la regidora ha prescindido de los cuatro motoristas uniformados que escoltaban el vehículo oficial de Botella. Sin embargo, la ex regidora madrileña contaba con protección especial por ser familiar directa del ex presidente del Gobierno pertenecientes a Policía Nacional. Estas medidas de seguridad se establecen en función de la evaluación del riesgo que estime el Ministerio del Interior.

Desde el Consistorio desmintieron ayer que la seguridad de la alcaldesa sea superior y rehusaron dar más detalles por tratarse de una información sensible. Sin embargo, la dirección de medios de comunicación del Palacio de Cibeles, informó a través de una nota de prensa el pasado mes de julio de las reducciones de escoltas y coches oficiales. El incremento de personal de esta unidad especial (y gasto que supone para el erario público ya que estos agentes pasan a cobrar más) está siendo un tema de conversación recurrente entre los mandos policiales del Ayuntamiento que han visto pasar ya a muchos alcaldes. «La seguridad es primordial por eso no se puede hacer bandera de una reducción de este tipo cuando es al contrario», comentan.

La alcaldesa no es la única cuyos hábitos de transporte han obligado a incrementar la
seguridad para sus desplazamientos. Algún concejal de otros grupos también han requerido de presencia policial constante.


Fuente: La Razón