lunes, 25 de abril de 2016

Ada Colau permite contratar a dedo a familiares o amigos


El Gobierno de Barcelona  encabezado por Ada Colau y los partidos políticos con representación en el Ayuntamiento podrán seguir nombrando a dedo a familiares y parejas, cosa que, como demuestran los hechos, venían haciendo hasta ahora sin ningún tipo de problemas.

El Consistorio ha presentado su nuevo código ético, que prohíbe la contratación de allegados como empleados públicos, pero sigue permitiendo la incorporación de personal con lazos sanguíneos o afectivos como cargos de confianza.


Un buen ejemplo de esta política de fichar a familiares es Vanesa Valiño,  asesora contratada a dedo por el gobierno de Barcelona ypareja del primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello. Valiño es la jefa de gabinete de la Concejalía de Vivienda y tiene un sueldo a cargo del erario público de  49.000 euros al año.

La propia Ada Colau, alcaldesa de Barcelona,  tardó muy poco en enchufar a su novio, Adrià Alemany, en su equipo de gobierno. En junio de 2015, Alemany se puso al frente de trascendentes reuniones del Ayuntamiento donde se tratan temas tan importantes como el reparto de cargos de libre designación.

El código ético, que no va a tener carácter retroactivo cuando entre en vigor, por lo que los fichajes de familiares se quedarán en sus puestos, sí que tiene previsto limitar otras cuestiones. Entre otras, va a prohibir que los cargos electos del Ayuntamiento sean contratados por empresas que hayan trabajado para el Consistorio en los dos últimos años. 

Quieren poner freno a las famosas puertas giratorias utilizadas por tantos políticos que se colocan en empresas con las que han trabajado durante su periodo de funcionarios públicos

El nuevo reglamento también va a regular la aceptación de regalos por parte de los concejales y cargos electos y deben ser rechazados todos los obsequios valorados en más de 50 euros. En un principio Colau no quería poner un tope económico en la cuantía de los regalos, pero finalmente ha cedido y ha fijado ese baremo en 50 euros. A partir de ese precio, los regalos no deben ser aceptados. En un decreto firmado el pasado 21 de diciembre, la alcaldesa se limitaba a precisar que "no podrán aceptar obsequios de valor", a no ser que se los ofrezcan como muestra de "cortesía por su cargo". Esta premisa era muy subjetiva porque la valoración de los regalos podía llevar a muchas controversias.