lunes, 23 de mayo de 2016

Desmontando a Ciudadanos, desnudando a Rivera: «C's es una mafia y una secta»


Salud Anguita, Víctor Santiago e Iván Martínez son tres profesionales todavía jóvenes y bien cualificados –abogada, periodista e ingeniero, respectivamente– que un día decidieron sumarse al proyecto «ilusionante» de Ciudadanos en Jaén «para cambiar las cosas en nuestra ciudad y en nuestro país». Lograron el mejor resultado de este partido en las elecciones municipales del año pasado en Andalucía, sólo superados por sus compañeros de Granada. Pero han sufrido lo que definen como «una mafia y una secta», en alusión a la forma de actuar de C’s. No son los únicos que en tan poco tiempo se han largado de unas siglas que ellos mismos se esforzaron por implantar en muchos rincones de España, ya que hasta entonces sólo tenían presencia en Cataluña. Por ese trance de «decepción» han pasado concejales de la formación naranja en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Madrid o la Comunidad Valenciana. Salud tuvo que descuidar su trabajo como abogada para recorrer todos los pueblos de su provincia captando afiliados. E Iván explica que decidió entrar en el proyecto de Albert Rivera «por su lucha desde Cataluña a favor de la unidad de España, con la que me siento muy identificado, y por su defensa de los autónomos, cuya problemática he sufrido en primera persona». Pero, ocho meses después de conseguir tres concejales en Jaén, todos ellos han renegado de C’s y se mantienen como no adscritos «porque los vecinos nos votaron para cambiar las cosas, no para hacerlas igual que aquéllos a los que tanto hemos criticado», se lamenta Víctor.


Una de las cuestiones que más problemas les generó fue la gestión económica que C’s impone a sus concejales, a los que obliga a ingresar las asignaciones que reciben de sus ayuntamientos en cuentas de una única sucursal de Madrid controladas por dos personas ajenas a los grupos municipales, el vicesecretario general, José Manuel Villegas, y el secretario de Finanzas, Carlos Cuadrado. En el caso de Jaén, 1.700 euros al mes. Iván recuerda que «compañeros de otras ciudades empezaron a comentarnos que no lo veían muy correcto, por lo que me fui a hablar con la Intervención y la Tesorería de nuestro ayuntamiento y nos dijeron literalmente: «Estáis locos. Como hagáis eso, salís en la tele, en las cuentas municipales sólo pueden figurar concejales, nadie más. Incluso nos avisaron de que eso podía incurrir en financiación ilegal». Varios expertos en Administración Local consultados por este diario coinciden con esa interpretación y ratifican que «no es muy correcto ni lógico» que las cuentas y las asignaciones de los grupos locales sean administradas por personas al margen de los mismos.

Tras las informaciones de LA RAZÓN sobre la Carta Ética y Financiera por la que C’s obliga a todos sus candidatos a destinar ese dinero municipal a pagar créditos del partido para campañas electorales, la dirección nacional de este partido ha tenido que reconocer que el párrafo en cuestión «no es muy afortunado y habrá que cambiarlo», porque no se refiere a las asignaciones municipales, sino a las subvenciones estatales por los votos de cada municipio, según la última versión de Ciudadanos. Sin embargo, los tres concejales de Jaén tienen claro que «ese punto se refería al dinero de los ayuntamientos, que nosotros nos negamos a poner a nombre de personas ajenas al grupo municipal. Lo que pasa es que, tras la repercusión que ha tenido este asunto, ahora C’s se agarra a la excusa fácil del «error administrativo o de redacción», una teoría que no se cree ninguno de ellos: «Mienten como bellacos, todos sabíamos que ese punto de la Carta Ética se refería al dinero de los grupos municipales y así habría seguido si no se hubiera destapado». También recuerdan que ellos mismos pusieron «a escote» más de 20.000 euros para implantar C’s en su ciudad y para financiar la campaña electoral, ya que su partido les dijo que «quien quiera algo, que se lo pague». Pero, tras las elecciones, Ciudadanos les «achicharró» exigiéndoles los originales de esas facturas y que las pusieran a nombre de C’s: «Me negué, porque fui yo quien las pagó con mi dinero, no entiendo por qué ni para qué quería el partido mis facturas», se pregunta Salud.

Además, sorprende que la dirección naranja alegue ahora que este sistema es para controlar mejor las cuentas de sus grupos municipales cuando «no se han preocupado por nosotros para posibles acuerdos de gobernabilidad en una ciudad en la que somos decisivos, ni cuando nos hemos hartado de intentar que nos recibieran en Madrid para resolver los problemas que teníamos. Lo único que les importaba eran las cuentas y que no hubiera líos antes de las elecciones». Prueba de ello es que, siendo todavía concejales de C’s, se tomaban a espaldas de ellos decisiones que les afectaban directamente: «Tras dos semanas negociando con el Gobierno local, nos avisa la prensa de que nuestro partido había decidido que renunciáramos a las liberaciones. Y nos enteramos un día desayunando en un bar, cuando nos viene un periodista y nos pregunta por ello», recuerda Iván sobre lo que Víctor define como «comunicación bolivariana: te controlan hasta las notas de prensa, lo que tienes que decir en los medios y te llaman justo antes de un pleno para ordenarte lo que tienes que votar». Otra circunstancia en la que coinciden no sólo ellos, sino otros ex de C’s de otras partes de España, es «la falta total de democracia interna: quien se queja o acude al Comité de Garantías, termina expulsado».

Creen que se está «jugando con la ilusión, el tiempo y el dinero» de mucha gente que decidió entrar en un proyecto donde la pluralidad parece brillar por su ausencia, porque «lo único que interesa es gente que obedezca y que no dé problemas». Eso sí, ellos tres se han desencantado con Ciudadanos, pero no con su labor como concejales. De hecho, este fin de semana han estado en Madrid y Toledo para reunirse con otros miembros de la formación de Rivera que han sufrido la misma peripecia y que tardaron poco en descubrir que esta nueva política en realidad no tiene tanto de nueva como de política.

La denuncia
- Desvío de los fondos
C’s obliga a sus ediles a que las subvenciones de los ayuntamientos se destinen a una sucursal bancaria de Madrid
- Control del dinero
Villegas y el tesorero controlan los fondos, parte de los cuales vuelve a los grupos locales y el resto sigue en manos del partido
- «Modus operandi»
Si los consistorios dificultaban el registro del CIF, la dirección indicaba que abrieran un nuevo CIF para el grupo
- La investigación
A raíz de la información publicada por LA RAZÓN, Anticorrupción investiga la posible «financiación ilegal» del partido político
- Apoderados ajenos
Expertos en Administración Local no ven correcto que dos personas ajenas al grupo municipal controlen las cuentas del mismo
- La coartada
El partido defiende que no se referían a las subvenciones municipales, sino a las estatales por los votos de cada municipio
- Desmentido de la versión.

Las voces críticas de Jaén lo desmienten y aseguran que «ese punto sí se refería al dinero de los consistorios»