viernes, 30 de septiembre de 2016

Finlandia cuelga el cartel de ‘not welcome refugees’



El Servicio de Inmigración finlandés ha procesado 25.000 peticiones de asilo en 2015 y 2016, denegando la condición de refugiado al 60% de los solicitantes. La mayoría de los inmigrantes son de Iraq, seguidos muy de lejos por afganos, somalíes y sirios. Durante el año pasado y este, cerca de 9.000 solicitantes han obtenido el ‘no’ de las autoridades y 6.000 han sido acogidos. Cerca de 14.000 inmigrantes continúan esperando la decisión, que se conocerá antes de que acabe el año.  

Según el Ministerio del Interior finlandés, un total de 32.476 solicitantes de asilo entraron en el país en 2015. En 2015, Finlandia recibió 32.500 refugiados , la mayoría de ellos -20.485- vinieron de Iraq. El flujo de inmigrantes a Finlandia ha aumentado en un 822%, siendo el valor más elevado de todo los países de la Unión Europea, según Eurostat.




Finlandia fue uno de los países que, en los inicios, entonó el discurso del ‘welcome refugees’, al igual que Merkel y otros líderes continentales. Sin embargo, el devenir de los acontecimientos han hecho que las autoridades den marcha atrás. El país nórdico ha sufrido directamente la presión migratoria. Ha sido uno de los Estados más castigado por la crisis, pero también ha visto cómo se incrementaban sus niveles de delincuencia, una fuerte escalada de violencia e incluso han tenido a algún terrorista que se había colado como refugiado.

En los inicios de la crisis, el primer ministro llegó a ofrecer su residencia a una familia de solicitantes de asilo. Poco tardó en recular. Los vecinos de la zona en la que está situada la casa iniciaron grandes marchas para rechazar la idea, y los servicios de seguridad presidenciales le desaconsejaron hacerlo.


La Policía advirtió por aquel entonces de un preocupante aumento de episodios violentos en los municipios que acogen centros de refugiados, ante lo que la población ha mostrado su temor. De hecho, y a pesar de la llamada a la calma, el Ministerio del Interior se vio obligado a cerrar algunos de estos lugares ante la dificultad de las autoridades para controlar la situación. La Policía investiga alrededor de mil casos de violación al año, aunque, según los expertos, las víctimas sólo denuncian una pequeña parte de todos los abusos sexuales que se producen.