miércoles, 26 de octubre de 2016

Merkel admite su error y anuncia que devolverá falsos refugiados a sus países


La derrota de su partido, la CDU, en las elecciones regionales de Berlín, precedidas por las de Meclenburgo y Pomerania Occidental, y el ascenso en las mismas de los soberanistas de Alternative für Deutschland, parece haber sido la gota que ha colmado el vaso, y al fin la canciller ha prometido "detener la inmigración ilegal" y enviar de vuelta a sus países de origen a los falsos refugiados.

Tras conversaciones en Viena con sus socios de otros países en la ruta de la inmigración, Merkel ha declarado que "queremos detener la inmigración ilegal al tiempo que nos mantenemos a la altura de nuestras responsabilidades humanitarias".



Es un secreto a voces, confirmado por agencias tan serias y poco sospechosas de hostilidad hacia los refugiados como ACNUR, que entre los supuestos 'refugiados sirios' que han llegado a Alemania en más de un millón de personas, un número creciente no era exactamente refugiado -es decir, no corría serio peligro permaneciendo en su país- o, más habitualmente, ni siquiera era sirio. 

Los grandes medios han hecho denodados esfuerzos por negar esta creciente evidencia, llegando a hablar de "refugiados eritreos huyendo de la guerra en Siria", pero la realidad es ya inocultable. Y el propio hecho de que no pararan hasta llegar a Alemania, el país más rico y generoso en prestaciones sociales, pasando por varios países en paz parece indicio que la seguridad no era la prioridad de los recién llegados.

Sin embargo, no va a ser fácil, ya que no son pocos los países que se niegan a recibir de vuelta a los inmigrantes que no han podido demostrar su condición de refugiado. En febrero, alemania acusó a Pakistan y a varios países de África del Norte y Occidental de cerrar las puertas de vuelta a quienes las autoridades alemanas rechazaban.

Merkel solo tardó dos días después de su batacazo electoral en Berlín para reconocer al fin que sus medidas durante la crisis de los refugiados habían sido un error, añadiendo incluso que "ojalá pudiera dar marcha atrás en el tiempo para estar mejor preparados".

Pero si los alemanes han espabilido a la canciller con su voto, también ha contribuido a su reciente caída del caballo la presión de los países de Europa del Este más afectados por la crisis, muchos de los cuales no ha vivido desde hace siglos un flujo migratorio así y cuyas poblaciones son particularmente adversas al multiculturalismo. Hungría, Macedonia, Eslovaquia, Eslovenia, y Austria han empezado a cerrar sus fronteras con vallas y a reforzar su seguridad.