viernes, 13 de octubre de 2017

Niños de preescolar amenazan con matar infieles en Bélgica



Islam, Stop islam, bruselas, bélgica, infielesLos profesores de una escuela de preescolar de la localidad belga de Ronse expresaron su preocupación después de observar en algunos niños señales de que pueden estar expuestos a influencias islamistas radicales, según informa el diario local ‘Het Laatste Nieuws’.

En el informe interno de la escuela de Ronse se describe de manera detallada el comportamiento de estos niños, que recitan versos del Corán en árabe en el patio, no van a escuela los viernes (día sagrado para los musulmanes) y rechazan dar la mano a alguien del sexo opuesto por razones religiosas.

El documento incluye además, el caso de un niño que amenazó con matar “infieles”, llamó a otros niños “cerdos” y se pasó el dedo por la garganta mientras simulaba el movimiento de “degollar”.



Las escuelas flamencas están trabajando duro para combatir la radicalización entre alumnos.

De hecho, se trata del primer caso de radicalización de niños de preescolar que está siendo examinado.

Según recoge la agencia Belga, la ministra de Educación flamenca, Hilde Crevits, ha calificado el caso como “muy excepcional”.

Bélgica y el salafismo
La respuesta a la situación del país, además de las desacertadas políticas comunitarias, hay que buscarla más atrás en el tiempo, concretamente en la década de 1960. En aquellos años, los predicadores salafistas llegaron al país tras unos encuentros diplomáticos. El rey Balduino realizó una oferta a su homólogo saudí Faisal, que estaba de visita en Bruselas, para, a cambio de petroleo, permitir la construcción de una Gran Mezquita en el centro de Bruselas.

El esplendor económico que vivía Bélgica impulsaba entonces a muchos marroquíes y turcos a viajar al país. El acuerdo entre los dos reyes haría que la mezquita fuera el principal lugar de culto. Los saudíes lograron el alquiler del pabellón oriental de Bruselas por 99 años, a coste cero. Tan sólo un año después, el régimen de Riad abría la Gran Mezquita y el Centro Cultural Islámico de Bélgica, uno de sus primeros bastiones en el interior de Europa.
En un principio, la nueva mezquita fue considerada como “la voz oficial” de los musulmanes en Bélgica. Nada más lejos de la realidad. Las enseñanzas salafistas que se ofrecían en su interior estaban muy alejadas de la versión del islam que seguía la mayoría del país. A pesar de la crisis económica que ha obligado que muchas personas hayan abandonado el país, hay alrededor de 600.000 personas de origen turco y marroquí en un estado de apenas 11 millones de habitantes.

“La comunidad marroquí proviene de las regiones montañosas y del valle del Rift, no del desierto. Pertenecen a la escuela Maliki del Islam y son bastante más moderados que los musulmanes de Arabia Saudí”, asegura George Dallemagne, diputado del parlamento belga, que recuerda: “Gracias al acuerdo con Riad, muchos de estos hombres moderados se radicalizaron y algunos llegaron a viajar a Medina para continuar su formación”.


La falta de integración es uno de los argumentos utilizados por las élites europeas para justificar el islamismo radical y los atentados en suelo europeo. Dallemagneexplica cómo, tras la apertura de la Gran Mezquita, los clérigos sauditas incitaban a todos los inmigrantes a “alejarse” de los ciudadanos del país. “Siempre pensamos en Arabia Saudí como un aliado, pero pero los saudíes mantienen un doble discurso: quieren una alianza con Occidente cuando se trata de la lucha contra los chiítas en Irán, pero quieren conquistar el resto del mundo con su religión”, sentencia.