lunes, 13 de noviembre de 2017

109 nuevos beatos, víctimas de la persecución religiosa de Companys



Companys, beatos, Iglesia, Persecución, rojos, El pasado sábado 21 de Octubre fueron beatificados 109 mártires de la persecución religiosa en la retaguardia republicana en Cataluña durante la Guerra Civil. Las víctimas fueron asesinadas en la zona gobernada por el presidente de la Generalidad, Luis Companys, que no tomó ninguna medida para parar la represión que se estaba llevando a cabo. Muy al contrario, consintió las ejecuciones y autorizó directamente muchas de ellas. Hoy en día, Companys es uno de los políticos de referencia del conjunto de partidos separatistas que están intentando romper España.

Los asesinados pertenecían todos ellos a la orden de los Claretianos. La celebración, que tendrá lugar en la Sagrada Familia, fue  la betatificación en grupo de una sola congregación más numerosa de cuantas se han producido en la historia de la Iglesia Católica.

Los asesinatos de claretianos comenzaron solamente seis días después de comenzada la Guerra Civil. El primer mártir fue el hermano Juan Capdevilla. Un día después era fusilado por milicianos, y como el anterior, sin juicio previo, el superior de la congregación de la calle Ripoll, Gumersindo Valtierra.



Pero la mayoría de los asesinatos se produjeron a partir del 19 de agosto de 1936 y se prolongaron durante todo el resto de aquel año.

Hay algunos casos que son especialmente dramáticos por las circunstancias en las que se produjeron. Uno de ellos es el del padre Cirilo Montaner, que decidió quedarse en la comunidad de Gracia para cuidar de los enfermos que atendían los miembros de esa residencia. Tras ser asaltada por milicianos, consiguió negociar con ellos la puesta a salvo de los enfermos y, una vez logrado, él mismo se protegió en la casa del matrimonio Doménech. El marido, Antonio, era carpintero de profesión y en su juventud había sido anarquista, pero tras casarse con Rosa Sabaté, había abandonado sus principios ácratas y se había hecho un católico practicante.

Allí permaneció oculto hasta que el 25 de noviembre, a las tres de la madrugada, un grupo de milicianos irrumpió en la casa del carpintero llevándose a éste y al claretiano a la checa de San Elías. Fueron torturados para intentar que apostataran y, no consiguiéndolo, fueron llevados a las tapias del cementerio de Montcada, donde fueron fusilados junto a una docena de personas más, en su mayor parte religiosos.

El padre Francisco Blanc Ferrer fue detenido el 19 de agosto en la casa de los Bofill. Nada se sabe del lugar en el que fue torturado y asesinado, solamente que dos días después su cadáver aparecía en el Hospital Cĺinico con terribles amputaciones y fracturas.

El martiriológio era conocido por los propios sacerdotes supervivientes. El padre Cirilo Montaner escribió a mediados de agosto la siguiente carta, que es más que significativa:


“Muy amado Torras: mucha alegría me ha causado su grata; veo que aún no soy digno de formar parte de la legión gloriosa, y me quedo por ahora en retaguardia. A pesar de la escasez de carne todas las mañanas tengo mi Corderito para mí; desde el 5 de agosto no me ha faltado un solo día.