martes, 24 de julio de 2018

Carmena cede un local municipal para apoyar el régimen sandinista de Nicaragua

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Rommy Arce vuelve a provocar un nuevo fuego en el equipo de Gobierno de Manuela Carmena. Lejos de apaciguar los ánimos dentro de Ahora Madrid, con críticas internas debido a su inacción política y constantes salidas de tono, la edil anticapitalista cedió la pasada semana un espacio municipal para la celebración de un acto en favor de la revolución sandinista de Nicaragua. Convocado en el centro cultural de Arganzuela -uno de los dos distritos que pres
ide-, el coloquio contó con la presencia de una treintena de simpatizantes y los embajadores del «país anfitrión», Venezuela, Cuba y El Salvador.

Bajo el lema «Amor por la revolución. Paz para Nicaragua», la Plataforma de Solidaridad con Nicaragua y el Frente Sandinista aprovechó la ocasión para lanzar un alegato contra el «imperialismo yanqui» y la supuesta «gran operación de manipulación» que, a su juicio, está orquestando la «derecha golpista». Y todo ello, en medio de un tenso clima generado por la presencia de un grupo de radicales que, en actitud intimidatoria, se encargaron de «vigilar» cualquier movimiento «anómalo».



La senadora de Izquierda Unida Vanessa Angustia fue la única representante política española entre los ponentes de la mesa. Flanqueados por la bandera de Nicaragua y el Frente Sandinista, el evento arrancó con la visualización de dos vídeos enviados desde el otro lado del charco. En el primero se pudo escuchar el mensaje de Carlos Fonseca, hijo de un líder histórico del partido gubernamental, quien cerró su discurso con un sintomático mensaje: «Patria libre o morir».

En ese sentido, cabe recordar que más de 350 personas han perdido la vida desde que, tan solo tres meses atrás, se iniciaran las protestas en contra del régimen sandinista de Daniel Ortega. La brutal represión de las mismas ha dejado, además, 1.800 heridos y la aprobación, por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), de una reciente resolución para condenar la violencia y pedir al Gobierno que acepte adelantar a 2019 las elecciones fijadas para 2021. Este organismo condenó el pasado miércoles las numerosas violaciones de derechos humanos cometidas por policías y civiles armados progubernamentales.

El evento, celebrado el mismo día en que se cumplían 39 años de la caída del dictador Anastasio Somoza y el triunfo de la revolución sandinista, transcurrió en relativa calma hasta que una mujer trató de grabar a los asistentes. Los radicales le cortaron rápido el paso, si bien, este hecho, no impidió que los conferenciantes prosiguieran sus discursos. «Hemos venido a vigilar porque tenemos constancia de que en la embajada de Nicaragua ha habido estos días agresiones a trabajadores», se excusó tras lo ocurrido uno de los simpatizantes.

Otra nicaragüense, perteneciente a la asociación Mujeres de Negro contra la guerra, acudió en señal de protesta ataviada con flores blancas («en recuerdo de los estudiantes asesinados») y un lazo azul («para reivindicar la paz»). «Llevo 40 años viviendo aquí y no puedo entender la masacre que está cometiendo el régimen sandinista», remarcó.

Los impulsores del acto -en connivencia con la polémica edil- cuentan en España con el apoyo de Izquierda Unida, el Partido Comunista, Red Roja, Izquierda Castellana, la Coordinadora Estatal de Solidaridad con Cuba y la Plataforma Bolivariana de Apoyo a Venezuela, entre otras organizaciones y colectivos de extrema izquierda.