viernes, 8 de marzo de 2019

El pueblo de Miguel Ángel Blanco celebra el 8M con una mujer bomba en mano: “El machismo me revienta”



Ermua, miguel angel blanco, PP, mujer, 8M, bombaPolémico cartel el elegido para fomentar el día internacional de la mujer en el ayuntamiento de Ermua (Vizcaya), municipio que entró en la historia de España por el asesinato de su concejal Miguel Ángel Blanco. ETA descerrajó dos tiros en su nuca el 13 de julio de 1997 tras 48 secuestrado para exigir al Gobierno de Aznar el acercamiento de los presos a cárceles del País Vasco.

“El machismo me revienta” puede leerse bajo la imagen de una mujer embozada con un pañuelo morado (el color del feminismo político) y una bomba con la mecha encendida que sirve en un plato.

El cartel que ha ganado por unanimidad el concurso público abierto por el Ayuntamiento para celebrar el 8M es obra de Sonia García Fuentes, vecina de la localidad que gobierna el socialista Juan Carlos Abascal. García ha recibido un premio de 600 euros.




La web del Ayuntamiento de Ermua describe así el cartel: “La obra ganadora está realizada mediante técnica gráfica digital, y ha sido calificada como un cartel fresco, con una composición muy limpia y con elementos de potente simbolismo feminista. Se trata de una mujer cuya imagen recuerda la de los clásicos anuncios de los años 50-60, con delantal y portando una bandeja… aunque lo que lleva en ella no es precisamente una tarta, sino el símbolo feminista recreado como si de una bomba encendida se tratara, y con un pañuelo morado que tapa parte de su cara, en la que destaca el gesto de complicidad al guiñar un ojo”.

Y añade que “el cartel redefine elementos como sumisión y dulzura (la esposa, ama de casa, madre) con otros de fuerza y rebeldía (mujer feminista, defensora de sus derechos)”.



Rosa Díez ha sido la primera en denunciar la obra. “¿Algo que decir, Sánchez y resto de progresía oficial? ¿Eso es el feminismo? ¡Qué asco!”, ha escrito la ex diputada en su cuenta personal de Twitter.

Ermua estuvo en el corazón de todos los españoles por el vil asesinato primero y por dar nombre, después, al denominado “Espíritu de Ermua”, punto de inflexión en la historia vasca reciente, pues el crimen provocó un sentimiento social multitudinario de rechazo al terrorismo.

Fueron días en los que los proetarras, que no exigieron a ETA la liberación del joven concejal del PP, tuvieron que esconderse ante el rechazo social que su actitud cómplice provocó.

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